20 abril, 2012
Quiero estudiar Matemática...
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23 julio, 2011
El talón de Aquiles en Educación
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07 mayo, 2011
Historia y subjetividad
Me siento como invadiendo un espacio ajeno. Sin embargo, por alguna razón me es permitido escribir entradas, por lo que aprovecharé la ocasión.
Conversaba hace unos días con un compañero y un profesor acerca de la necesidad de un marco teórico coherente, que no consistiera en la mera aplicación de un modelo de análisis a una realidad específica, sino que diera cuenta de los conceptos y el lugar de enunciación particulares del investigador. No podemos escapar de nuestra responsabilidad de decir desde dónde nos situamos, bajo qué lentes revisamos los documentos, cómo los criticamos, cómo nos definimos. La pretensión de una historia objetivista ya presume un absurdo. ¿Puede el historiador salirse de su cuerpo al momento de escribir? ¿Salirse de su cultura, de sus gestos, de sus mañas? ¿Cómo negar nuestras subjetividades al momento de escribir la Historia? Creo que la práctica historiográfica en general -con claras e importantísimas excepciones- se ha cargado con el vicio de no definirse a sí misma, antes de definir la realidad de la que quiere dar cuenta.
Hace algún tiempo, con otro profesor, y en un ámbito completamente distinto, surgió la discusión acerca de por qué un niño debería aprender historia. A pesar de que no pretendo hacer clases en colegio en un futuro próximo, aunque tal vez eventualmente sí, la pregunta me parece sumamente interesante si me planteo como educadora, pero en el sentido de mi propia práctica historiográfica. Más allá de la educación de ciertos procesos cognoscitivos específicos que puede significar la enseñanza de historia, como capacidades de análisis social y cultural, la educación en historia debe tener un carácter desnaturalizador. La enseñanza en historia debe dar cuenta de la complejidad de las construcciones humanas, así como también de su fragilidad. El profesor debe ser el demoledor de edificios, que rompe las categorías y las desmenuza, para su detallada comprensión. Es un esfuerzo sumamente fundamental: nos ahorraría esta terrible ideologización nacionalista que heredamos de la dictadura, y otras formas de arbitrariedades e intolerancias muy presentes en la sociedad actual.
En el momento en que el historiador/profesor traza la historia, debe estar dando cuenta de las subjetividades del otro, y las subjetividades de sí. Dibujar la realidad histórica como un cuadro de colores propios, significantes, complejos, teñidos de la convicción de sus saberes, sus historias, sus experiencias; colores que siempre provienen -inevitablemente- de la paleta del investigador mismo, de los colores de la contemporaneidad.. Así, la realidad histórica no es una imagen fija, ni fría, ni inocente, sino que es el resultado de nuestra comunicación con los muertos. Y como todo diálogo, la conversación que tenemos con el pasado a través de nuestro relato es una tarea de dificultosa traducción. Los historiadores somos unos intérpretes: traducimos los ecos del pasado a un lenguaje propio, comprensible, como quien conoce otro idioma.
Sólo creo que en este esfuerzo de traducción, se hace imperativo mostrar nuestros diccionarios: desde dónde hablamos, y cómo interpretamos lo que vemos. Es un esfuerzo sumamente crítico, sobretodo de uno mismo. El historiador/profesor está cargado de prejuicios, de naturalidades, de obviedades, de arbitrariedades, ¡cómo no vamos a guiarnos según nuestro marco cultural! ¡El investigador también está inmerso en una lógica propia, en un mundo propio! ¿Podemos abstraernos a nosotros mismos de la Historia, si somos nosotros quienes la escribimos?
Así, ya que es inevitable integrarnos como enunciadores, debemos imperiosamente definir cuál es exactamente nuestro lugar y perspectiva, y asumir así, nuestras subjetividades a la hora de establecer el análisis.
Una historia así de honesta sólo puede servir a un propósito: desnaturalizar las construcciones humanas, dotando a la humanidad de la capacidad de modificar la realidad a su arbitrio, y no permitirse ser dominado ni coaccionado por estructuras rígidas predeterminadas. El problema es que nuestra educación impuso la noción de "verdad" en el ejercicio histórico, cuando en realidad deberíamos hablar de las múltiples verdades posibles, infinitas, y todas igualmente coherentes, y por tanto, "reales".
Parafraseando a Salazar, el problema es que la historia ES, mientras que debería ESTAR SIENDO. Y en la medida que podemos, a través de la historia, demostrar que la vida humana es infinitamente subjetiva, vamos a estar otorgando herramientas para que las personas (me refuso a definir a la humanidad como el Hombre) puedan hacer de sí y de su sociedad lo que sea de su voluntad. Olvidémonos de la verdad, de lo "natural", de lo obvio. El mundo puede ser lo que queramos hacer de él.
Y esperemos hacer uno más equitativo, y sobretodo, más libre.
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29 marzo, 2011
Carta enviada por el Padre Gerard Ouisse, en el nombre de la comunidad cristiana San Cayetano de La Legua, al Ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter
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21 mayo, 2010
“Podemos estar felices de saber que el futuro nos pertenece completamente” Hitler
Cada vez que enseño esta materia me pasa lo mismo. Me quedo pensando por lo bajo, ensimismada, preguntándome lo que miles de personas antes que mi ya se han preguntado sin obtener respuesta, o al menos no una satisfactoria ¿cómo fue posible que dejásemos que las cosas llegaran hasta ese punto?
Los comentarios de mis alumnas no varían mucho “pero profe, la gente tenía miedo, es comprensible que lo apoyaran”, “los hipnotizó, porque les prometía las cosas que ellos necesitaban”, “no tenían trabajo, tenían hambre, hijos que alimentar” “fueron tan injustos con ellos al momento de otorgar los castigos”
Me cuesta levantar el dedo y acusar, principalmente porque me ensañaron que jamás, jamás, un profesor debe mostrar sus subjetividades, ¿quiénes somos para ir por la historia diciendo quienes fueron buenos y quienes malos? Pero me cuesta más que nada porque no sé que habría hecho yo en el lugar de ellos… el que esté libre de pecado que lance la primera piedra.
¿Los propios sufrimientos bastan para exculpar a todo un pueblo, e incluso al mundo entero de desatar el infierno sobre la tierra?
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01 noviembre, 2009
Que se entienda bien: nadie esta por sobre la Ley
Me parece que hay ciertos temas sobre los cuales es difícil escribir porque me parecen medio chulos y la idea de este espacio es para reflexionar acerca de la educación y otros testimonios. Muchos podrían indignarse al saber que me estoy refiriendo al caso de la familia guardadora, pero todo lo que ha rodeado el caso me parece rasca, calificable de una palabra que no me gusta y que de hecho, esta es la primera vez que uso: farandulero.
Sin embargo, hay ciertas cosas que me indignan. Empezando por el hecho de tener la necesidad de escribir esto.
¿Hasta cuando nos comportamos como si estuviéramos inaugurando el siglo XIX? Veo como se alega en la defensa de la Ley, y se señala con el dedo a estas malas personas que se saltaron la fila y prácticamente se robaron a un bebe, que de la noche a la mañana todos quieren. Si lo único que falta es que aparezca la mamá biológica y reclame al bebe que dio en adopción.
El sistema público otra vez. El famoso SENAME y la Sociedad Chilena de la Adopción. ¿Por qué, habiendo tantos postulantes a papás, en ocho meses no se encontró a ninguno? Sin embargo, a días de destaparse el caso, ya han aparecido dos familias. Es como si quisieran restregarles en la cara a los papas de Matilde su falta y dejarles bien claro que, aunque tengan que tirar la guagua al Mapocho, de ellos no será, como si estuviéramos hablando de un capricho, de una pataleta o de una pelea de cabros chicos. Así educan las instituciones públicas en nuestro queridísimo país, total, la letra con sangre entra.
Me indigna. Principalmente porque sé que se saldrán con la suya y ese bebe quedará en su inconsciente con la sensación de abandono, nuevamente, de sus papas. Me la imagino preguntándose por qué la dejaron con gente desconocida, donde se metió la mamá, el papá, que nunca más aparecieron; donde están sus cosas, el olor de su hogar, el calor de su mamá, sus juguetes…
Todo sea por el cumplimiento de la normativa vigente. Nadie está por sobre la Ley, que le quede claro a todo el mundo; no vaya a ser cosa que este caso siente precedentes. Parece que a nuestro decimonónico sistema público se le olvida que las leyes están hechas para regular nuestro comportamiento en sociedad, pero que no son inmutables, los comportamientos cambian y en base a ello deberían cambiar las leyes, pero principalmente, deberían cambiar en base a la finalidad esencial que debe tener toda ley: procurar el bienestar y la felicidad de los miembros de una sociedad, sobre todo si son niños.
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12 febrero, 2009
Una Segunda Oportunidad sobre la Tierra
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18 noviembre, 2008
Hay cosas que nunca voy a entender
Hay cosas que nunca voy a entender, por ejemplo ¿Cuál es la definición correcta para el tan vilipendiado concepto "falta de respeto"? ¿En qué momento los profesores nos arrojamos el derecho de definición unilateral y consuetudinario? Obvio, no vaya a ser cosa que necesitemos alterar la definición a último minuto, como tantas otras cosas que alteramos sin asco.
El otro día un profesor joven (para más remate) emitía, cual dios del Olimpo, tajante su nuevo descubrimiento: "A esta niñita la anoté por estar durmiendo en clases y eso es, como todos sabemos, una falta de respeto".
Perdón, pero ¿en qué parte me perdí? Un bostezo es un reflejo y como tal, imposible de controlar ¿o es que el día de mañana vamos a considerar una falta de respeto cagar, mear o llorar? La niña en cuestión es una alumna de excelente promedio, que por este tipo de anotaciones se quedará sin graduación por orden de la santa inquisición del Liceo. ¿No se le ocurrió plantearse al profesor que tal vez, y digo solo tal vez, su clase era enferma de fome, o que quizás, y digo quizás, la niña tiene problemas más urgentes que existir solo para faltarle el respeto a él, que le impiden tener un sueño normal?
Suma y sigue. El otro día una profesora decía que las niñas del liceo eran flaites porque se ponían en el poleron que hacen para finalizar su enseñanza media, su sobrenombre y no su nombre y apellido, como seguramente lo hacían las niñas del barrio alto… Por supuesto, la decencia va en el apellido, los romanos tenían razón, la ignominia es lo peor, no importa la droga dura que por ser cara, solo afecta a estos sectores de clase alta, ni toda cosa que se pueda ocultar entre las 4 paredes de algun colegio de elite, porque al parecer, solo los pobres son noticia cuando se trata de hacer portada de una desgracia... Una de las profesoras jóvenes remató la frase diciendo que debían dejarlas a todas sin graduación. Dios mío, ¿en qué momento el sadismo se convirtió en un atributo casi monopólico del sector docente? ¿En qué universidad aprendieron a discriminar de forma tan eficiente? ¿En el ramo de humillación? ¿De abuso de poder? ¿O de manipulación asistida?.
Ya no quiero ser más docente, quiero dejar de tratar de hablar con las paredes, no quiero seguir sintiendo esta verguenza que me produce pertenecer a uno de los gremios más indecentes de la historia. Y claro, la exepcion hace la regla, aunque aveces buscarla, sea como buscar una aguja en un pajar.
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06 noviembre, 2008
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14 octubre, 2008
SIMCE
1. ¿Por qué se usa el mismo instrumento para evaluar a todos los alumnos y alumnas del país, sin considerar que algunas escuelas tienen alumnos con problemas de aprendizaje y a los cuales se les aplica una evaluación diferenciada?
R: Por un principio de equidad. Todos los alumnos deben lograr los objetivos del currículo nacional. La prueba SIMCE es una evaluación estandarizada, es decir, igual para todos los estudiantes, a nivel nacional. Mientras que la evaluación diferenciada es una modalidad especial de evaluación para ciertos niños, a nivel de aula. El país necesita saber el nivel alcanzado por todos sus alumnos sin hacer diferencias en cuanto a sus logros de aprendizaje, ni a su grupo socioeconómico. ¿Se imaginan pruebas para niños de distinto grupo socioeconómico? O bien, ¿pruebas para niños con altos niveles de logros y otras para niños de bajo rendimiento? Esto va contra la equidad, porque significaría discriminar, esperar menos de algunos niños. Lo que se quiere es calidad e igualdad para todos, es por esto que se usa un mismo instrumento.
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07 octubre, 2008
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Debería estar estudiando. Pero hay tantos que "debería" que no he cumplido…
Si no hubiese estado leyendo “Seis Episodios de la Educación Chilena 1920-1965”, de Zemelman y Jara, pensaría que se trata del último discurso de ministerial. De hecho, es un discurso ministerial, pero de 1913; Darío Salas, ministro de Educación, en “Nuestra Educación y sus falencias”
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02 septiembre, 2008
Discurso del Senador Barack Obama
Gracias, Iowa.
Se dijo que este día nunca llegaría.
Se dijo que estábamos demasiado alto
Se dijo que este país estaba demasiado dividido; demasiado desilusionado para unirse algún día y luchar por un propósito común.
Pero en esta noche de enero, -en este momento decisivo de la historia- ustedes han hecho lo que los cínicos dijeron que no podríamos hacer. Ustedes lograron lo que el estado de New Hampshire puede hacer en cinco días. Ustedes lograron lo que los Estados Unidos pueden hacer en este nuevo ano 2008. En las colas que daban la vuelta a las escuelas y a las iglesias, en pequeños pueblos y en grandes ciudades, se congregaron ustedes como demócratas, republicanos e independientes para ponerse de pie y afirmar que somos una nación; somos un pueblo; y nuestro tiempo para el cambio ha llegado.
Ustedes dijeron que ha llegado el tiempo de moverse más allá de la amargura, la mezquindad y la ira que han consumido a Washington; de acabar con la estrategia política que se centraba en la división en lugar de hacerlo en la suma – para construir una coalición para el cambio que se extienda a estados rojos y estados azules. Porque así es como ganaremos en noviembre, y así es como vamos a cumplir por fin los retos a los que nos enfrentamos como nación.
Estamos eligiendo la esperanza en lugar del miedo. Estamos eligiendo la unidad en lugar de la división, y enviando un poderoso mensaje que el cambio esta llegando a América.
Han dicho ustedes que ha llegado el momento de advertir a los grupos de presión que creen que su dinero y su influencia hablan mas fuerte que nuestras voces- que ellos no son los dueños del gobierno, nosotros somos sus dueños y estamos aquí para recuperarlo.
Ha llegado la hora de un Presidente que será honrado frente a las opciones y los retos que enfrentamos; que los escuchará y aprenderá de ustedes, incluso cuando no estemos de acuerdo; que no querrá decirles justamente lo que ustedes quieren oír, sino lo que ustedes necesitan saber. Y en New Hampshire, si ustedes me dan la misma oportunidad que Iowa me dio esta noche, yo seré ese presidente para los Estados Unidos.
Gracias.
Seré el Presidente que logre por fin una atención de la salud asequible y disponible para todos los estadounidenses de la misma forma en que amplié la atención de la salud en Illinois-reuniendo a demócratas y republicanos para ponernos manos a la obra.
Seré un Presidente que acabe con las desgravaciones fiscales para unas empresas que se llevan nuestros puestos de trabajo al extranjero y rebaje los impuestos a la clase media para poner ese dinero en los bolsillos de los trabajadores norteamericanos que lo merecen.
Seré un Presidente que aproveche el ingenio de los agricultores y los científicos y los empresarios para liberar esta nación de la tiranía del petróleo de una vez por todas.
Y seré un Presidente que termine con esta guerra en el Irak y finalmente traiga a nuestros soldados a casa, que restablezca nuestra posición moral; que entienda que el 11/9 no es
un medio de infundir temor para lograr votos, sino un desafío que debe unir a los Estados Unidos y al mundo contra las comunes amenazas del siglo XXI; comunes amenazas del terrorismo y las armas nucleares; el cambio climático y la pobreza; el genocidio y las enfermedades.
Esta noche estamos un paso más cerca de esa visión de los Estados Unidos gracias a lo que han hecho ustedes aquí, en Iowa. Por eso quisiera agradecer especialmente a los organizadores y los jefes de circunscripción, a los voluntarios y colaboradores que hicieron posible todo esto.
Y ya que me he puesto a “dar las gracias” creo que tiene sentido para mí dárselas al amor de mi vida, la roca de la familia Obama, la más cercana a lo largo de la campaña; gracias a Michelle Obama.
Yo se que no hicieron esto ustedes por mí. Ustedes hicieron esto porque ustedes creen tan profundamente en la idea más americana de todas- de que ante perspectivas imposibles, las personas que aman este país pueden cambiarlo.
Yo lo se- lo se porque, aunque esta noche pueda estar aquí yo nunca olvido que mi recorrido comenzó en las calles de Chicago haciendo lo que tantos de ustedes han hecho para esta campaña y todas las campañas aquí en Iowa- organizando, y trabajando, y luchando para que la vida de la gente sea un poquito mejor.
Se lo difícil que es. Supone falta de sueño, poca remuneración y muchos sacrificios.
Hay días decepcionantes, pero a veces, solo a veces, hay noches como ésta…
Una noche- una noche que dentro de unos años, cuando hayamos hecho los cambios en los que creemos; cuando más familias puedan permitirse ir al médico; cuando nuestros hijos- cuando Malia y Sasha y los hijos de ustedes-hereden un planeta que sea un poco mas limpio y seguro; cuando el mundo vea a Estados Unidos de otra manera, y los Estados Unidos se vean a sí mismos como una nación menos dividida y más unida; entonces ustedes podrán volver atrás la vista con orgullo y decir que éste fue el momento en que todo comenzó.
Este fue el momento en que lo improbable venció a lo que Washington decía que era inevitable.
Este fue el momento en que echamos abajo unas barreras que nos han dividido demasiado tiempo- cuando congregamos a las personas de todos los partidos y de todas las edades
en torno a una causa común; cuando por fin dimos a estadounidenses que nunca participaron en la política una razón para ponerse de pie y hacerlo.
Este fue el momento en que finalmente derrotamos a la política del miedo, de la duda y del cinismo; la política en que nos derribamos unos a otros en lugar de levantar este país.
Este fue el momento.
Dentro de unos anos, ustedes podrán volver la vista atrás y decir que este fue el momento- este fue el lugar- en que América recordó lo que significa tener esperanza.
Durante muchos meses se han reído de nosotros, nos han ridiculizado incluso por hablar de esperanza.
Pero siempre supimos que esperanza no es optimismo ciego. No es ignorar la enormidad de la tarea que tenemos por delante ni de los escollos que se interponen en nuestro camino. No es quedarse al margen o zafarse de las peleas. La esperanza es aquello que desde nuestro interior insiste, pese a todos los indicios en contra, que nos espera algo mejor si tenemos el coraje de intentar alcanzarlo, y de trabajar por ello, y de luchar por ello.
La esperanza es lo que vi en los ojos de esa chica de Cesar Rapids que trabaja de noche después de todo un día en la universidad y ni así logra pagar los cuidados médicos de su hermana enferma, una chica que sigue creyendo que este país le brindará la oportunidad de hacer realidad sus sueños.
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12 agosto, 2008
REFLEXIONES SOBRE EL FIN DE CURSO
Todo análisis debe tratar de ser lo mas objetivo posible, sobretodo cuando pocas personas interfieren en el proceso que se analiza. Es muy fácil caer en los personalismos, en la adulación o la obsecuencia: esto lo aprendí en la universidad, aunque no era necesario pasar por ahí para deducir esto. Es un asunto de Perogrullo.
Lo que quiero decir es que es muy difícil analizar un curso, lo que se ha aprendido o no se ha aprendido, es muy difícil de separar de las opiniones que han dejado en nosotros aquellos quienes han sido los artífices de nuestro avance o involución: los profesores.
Y vaya que tenemos para dictar cátedra nosotros como inexpertos alumnos de primer año. Todos entramos con una imagen a esta universidad y hemos salido de este primer transe con otra bastante diferente, sobretodo los que tuvimos nuestra formación de pregrado en otras y otras muy diferentes instituciones superiores. Creo que la peor desilusión se la han llevado nuestros compañeros de intercambio.
Hemos aprendido empíricamente lo que plantea Giddens acerca de las instituciones que mantienen una fachada para cambiar por dentro, sin adaptarse a los cambios que se producen fuera. No hemos necesitado retrotraernos a nuestros lugares de trabajo para hacer ese desenmascaramiento del que tanto se nos habló, nos bastó con ir a clases: estas fueron el mejor laboratorio y nosotros nos asumimos como unos Mateos conejillos de indias. Asumamos que las culpas siempre se comparten.
Los seres humanos, sobretodo los profesores, somos muy buenos para evaluar al resto con una medida que jamás aplicaríamos con nosotros mismos; nacimos sin capacidad de autocritica. Sobretodo los profesores de historia. Nos gusta rodearnos de una gran parafernalia cuando se trata de dictar cátedra, tenemos una voz potente en la mayoría de los casos (aunque en el mio es mas bien chillona), una seguridad que no resiste análisis y un desplante escenográfico que bien se lo envidiaría cualquier actor consagrado o al menos asi lo creemos y quien trate de demostrarnos lo contrario lo hará en vano. Y eso es lo que esperamos de una clase, más show que contenido, aunque en esta oportunidad Moulan Rouche brillo por su ausencia.
Por eso debo reconocer que más allá de cualquier contenido socio antropológico, epistemológico o informático, lo que aprendí durante este semestre es cómo la cosa cándida, sin grandes aspavientos, que no levanta pasiones ni grandes debates, puede desarmarnos con su exceso de eficacia. Aprendí cómo debe desarrollarse un curso con excelencia, con meticulosidad, con la experticia que no dan los años de experiencia, ni los conocimientos académicos. Lo que hace la diferencia entre aquellos que se creen maestros y los que no buscan serlo pero que seguramente terminaran en eso; porque en el fondo en esto justamente consiste enseñar: en compartir conocimiento y no en arrojarlo desde pedestales que por mucha base que tengan, siempre terminan por aislar al maestro del alumno.
En resumen, más allá de la cosa tecnológica que puedo aprender en cualquier parte, aprendí (¿o más bien corrobore?) que el aprendizaje se comparte y se construye en conjunto, y que esa es la única forma de hacerlo significativamente.
¿Criticas?. Me es difícil proponerlas en un ámbito en el cual soy bastante neófita; el de la informática. Tal vez hasta el día de hoy no les de más importancia que la de un báculo en un viejo y sabio maestro de los fines del Medioevo, o sea: la herramienta fundamental con la cual podemos transformar el mundo; aun así, el viejo y desguañangado maestro sigue siendo lo fundamental
(1) Sería el colmo de la desvergüenza decir que más vale calidad que cantidad, que los resultados son los importantes y no el proceso, etc. cuando la verdad es una sola: ¡debo dejar de faltar a clases!, aunque no creo que esto inhabilite ninguna de las apreciaciones aquí vertidas
(2) En varios puntos me atrevo a hablar en plural porque sé que mis compañeros piensan, sino lo mismo, muy parecido a mi con respecto al curso de Informática Educativa y a los otros cursados en este primer semestre
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07 agosto, 2008
TOP TEN
No se que le ve todo el mundo de top a trabajar en Providencia. Estoy aburrida de la siutiquería y arribismo de los profes que dicen "mira hasta donde hemos llegado", o "todos se mueren por trabajar acá", "que suerte la tuya".
No creo que sea un equivalente decir “Liceo emblemático=excelencia de profesores”. Al contrario: trabajar con cabros seleccionados, con los recursos más top, con bonos hasta porque te tiraste un peo, es re fácil, no le encuentro nada de halagador. Así hasta el más malo de los malos resulta que aparece y lo que es peor, se cree, un profesor decente. El ego viene añadido por concepto de ingreso, gratis y como regalo de liquidación.
Si ese es nuestro parámetro para medir lo top, perdónenme pero representamos un pobre reflejo de un país de idiotas. Para mí el merito esta en trabajar en lugares de riesgo social: ahí si que se miden los mejores.
Y no solo hacer el intento de trabajar, sino que por añaduría, obtener logros. Conseguir que un solo niño de escasos recursos logre encontrarle un sentido a su vida, al aprendizaje, que valore el conocimiento por si mismo y como solo como una herramienta de movilidad social, eso para mi sí que es ser top ten. De más esta decir qué pienso de los que permanecen toda una vida en ese sistema sin que el medio logre amodorrarlos, ni carcomerlos, ni mimetizarlos ni quitarle un centímetro de sus ganas, como al Tío Nun, hasta ahora para mi, maestro de maestros
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21 julio, 2008
Promesas son Promesas, sobre todo cuando hablamos de Educación
Estos días he estado cuidando a mi sobrina de un mes. Nunca me han gustado los cabros chicos, por decirlo de una manera educada, pero con ella es diferente. Ella es un vestigio de mi mami, un pedacito que perdura integro reproduciendo miradas, sonrisas, gestos y olores, de una manera genéticamente perfecta.
Miraba sus rasgos impecables y ella me sostenía la mirada, sonriendo con esas muecas imprecisas de los recién nacidos. Dos días me demoré en que aprendiera a decir “agu”. No se a que edad es normal que las guaguas digan “agu”, palabra que parece tan nimia y superficial, pero que sin embargo esta tan llena de significado.
Mientras la miraba pensaba en que mis otros sobrinos aprendieron a leer y a nadar a los 2 años y medio. A los 5 manejaban a la perfección las cuatro operaciones matemáticas que yo apenas logré dominar en Enseñanza Media y podían mantener una conversación básica en ingles, al menos para pedir todo lo que quisieran en los Daty Free.
Nuevamente el recuerdo de mi madre asoma burlón, ella los crió hasta esa edad. Para hacerlos dormir les leía novelas de Edgar Allan Po, Tolstoi o Gardiel Poncela. Siempre me pregunté por qué no había hecho lo mismo con nosotras, que a esa misma edad andábamos sorbiéndonos los mocos, atrapando libélulas, domesticando sapos, llenas de mugre, comiendo cuanto bicho nos parecía apetitoso, en un campo que para nuestros cortos centímetros era el mundo en toda su extensión.
El asunto es que mientras pensaba en todo eso, esta cosa de 4 kilos me miraba y me decía “agu”. Entonces pensé: “Pequeña cosa, sobre mi cadáver tu entraras a una escuela. Aunque tenga que mover cielo, mar y tierra, tengo que lograr que las cosas cambien antes de que el sistema te llame de manera irreversible. Ninguna vieja culia te dirá que te calles, que no te pares, que no pienses ni que no te pongas plumas en las orejas si tienes ganas, ninguna vieja culia atentará contra el desarrollo de toda esa inteligencia que sale por esos ojitos de almendra”
No se cómo cumpliré la promesa, pero su “agu” categórico fue la respuesta a este pacto secreto que hemos sellado entre las dos.
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17 julio, 2008
Se viene el estallido
Si repetidamente la actitud es escudarse tras un cargo, tras un ministerio, tras las canas, tras la fuerza, tras lo que ustedes entiendan por el ejercicio del poder sobre otros, los excesos reiterados pueden pasar la cuenta. Y asumir que los menores de edad no tienen derechos civiles, por lo tanto, ellos "juegan"
a manifestarse por una educación mejor, ellos "carretean" cuando salen en masa a decir basta, que ellos "no saben lo que quieren y lo que dicen" es no escuchar al otro, no validarlo en su calidad humana ni civil. Esa actitud proviene de - dizque - pedagogos y educadores que ahora tiritan pensando en todos los chicos que han humillado sostenidamente o en los alumnos que han apretado en silencio los puños aguantándose diversas formas de abuso decidirán no aguantar más, respondiendo con lo que tengan a mano. Me alegro, a ver si de una vez abandonan el púlpito y comienzan a interesarse en algo más que en representar su propia versión del monito mayor. Comprendan que ya nadie quiere seguirlos con esa actitud. Publicado por Teresa Wilms Montt 7 comentarios
Etiquetas: Actualidad, Educación, Reflexiones, Teresa Wilms Montt
12 julio, 2008
21 Gramos
Hoy día alguien me decía que el alma son unas hormonas que se evaporan cuando uno se muere, de ahí la baja de peso: 21 gramos. Mi padre se mataría de la risa, “¡que tontera, el alma no existe!”, diría categórico con esa postura absoluta que toma cuando se trata de cuestionar sus universales.
Cuando mi madre se murió y sonrió al hacerlo, como si más allá de su mirada estuviera viendo algo familiar, nosotros pensamos: "son sus muertos que vienen a buscarla". Mi padre, tan oportuno como siempre, nos terminó de aclarar: "¡Tonteras!, son reflejos de aquellos órganos que siguen irrigando sangre por algunos segundos, luego de que el corazón se para".
No sé cómo se las arregló mi mami para que nuestro padre se aguantara hasta los 10 años sin contarnos que el viejo pascuero no existía, ni el ángel de la guarda, ni la dulce compañía y que es más, había que desconfiar de cualquier tipo medio travestido que quisiera ampararnos sobre todo si era de noche. Y años más tarde nos soltó lo que tenía atragantado desde que fuimos naciendo: Dios no existe. Pero ya era demasiado tarde, mi mami, con todos sus años menos de escolaridad, resultó mejor oradora que el más capo de los sofistas. Creo que esa ha sido la peor derrota de mi padre: de sus ocho hijos ninguno salió ateo ni comunista.
Creo que tiene que haber un sentido. Un sentido para que te toque una familia y no otra, una ra
zón para que la gente que siga siendo cotidiana en tu vida sea esa y no otra. Mi padre, el rey de los escépticos, dice que cuando yo comencé a hablar lo hacía en ingles (balbuceando claro está) y que le hablaba de lugares en los cuales era obvio nunca podría haber estado. Trataba de atribuirlo a la vez que me caí de los brazos de mi mami, casi recién nacida, y me saqué la chucha en el suelo de una micro. Pero ni el mismo quedaba totalmente convencido.
¿De dónde somos? ¿Hacia dónde nos dirigimos? La verdad no me importan tanto estos extremos, sino las preguntas que me acechan relativas al trozo que queda al medio, para las cuales muchas veces tampoco tengo respuestas... la mayoría de las veces.
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10 julio, 2008
El sentido de las cosas
Estaba leyendo a Víctor Frankl. En muchas cosas concuerdo: sin un sentido todo propósito caduca, ¿Por qué con la vida iba a ser diferente? También entiendo que su diferencia con Sartre entre “buscar un sentido” y “descubrir el sentido” en cuanto a nuestras vidas se refiere, radica en que el primero es ateo y el segundo creyente. Para mí es solo una diferencia verbal. Aunque creo que para el creyente es más fácil pero menos profundo el camino, en cambio para el ateo, cada paso dado es una lucha librada consigo mismo, puesto que es mucho más fácil claudicar y darse por vencido sin ninguna promesa de ayuda externa.
Difícil e injusto homologar su experiencia vivida durante la Alemania Nazi, a cualquier otra, pero si aplicamos su tesis siquiátrica a nuestra cotidianidad, me hace sentido. A veces escogemos el camino más fácil, y sabiendo que es preciso cuidar los límites del poder que nos otorga el hecho de ser docentes, lo aplicamos sin ningún tipo de precaución ante los daños colaterales. Me sucede cuando estoy cansada, no del hecho de hacer clases, sino de tener que convivir con estructuras estresantes ante las cuales estamos en permanente oposición.
Hoy una gendarme de mi Liceo en tono de talla trató a una niña de tonta, delante de sus compañeras. La situación era de jolgorio y todas se rieron. La niña se indignó y le grito a la Sra. que qué se creía ella para tratarla así. Todos nos sorprendimos. La aludida en cuestión contestó que no le viniera a faltar el respeto; yo reafirmé a la Sra. con una amenaza y una anotación negativa para la alumna.
Sabía que era injusto, que la Sra. había usado su poder sobre la niña y que con justa razón ésta había reaccionado, pero tampoco estaba de acuerdo con que gritándole a la Sra. fuera a hacerle a entender cómo se estaba sintiendo. Ante una agresión estaba respondiendo con otra.
Mi reacción fue la peor de todas, la más cómoda, la más sin sentido. Diplomáticamente eché a la Sra. de la sala y le puse una anotación a la niña, ante lo cual esta inquirió… pero ¿por qué?. Mi respuesta fue: porque sí.
No quería detenerme en explicarle a ambas que opinaba de la situación; con gusto las habría mandado a las dos a la chucha por andar peleando por weas, pero claramente mi reacción fue sin sentido o desde una óptica de la pérdida del sentido: fui lo que toda mi vida he criticado en los demás profesores. ¿Tendrá esto alguna homologación con la pérdida de sentido y la alienación que plantea Frankl en su sicoterapia?.
Mi amiga P me dice que lo que más le aterra de esto de ser profe, es un día no reconocerse y haberse convertido en una vieja culia, que ha dejado de disfrutar y admirar lo que hace, para transformarse en un vil ser que cree que la enseñanza consiste en andar con un látigo, tratando de que las cabras no se escapen pal monte
Pero estoy banalizando en demasía pensamientos que fueron formulados de manera tan extraordinaria. Aunque ya hayan pasado más de 11 años de su muerte y muchos más desde que inventó la Logoterapia, sus palabras están más vigentes y suenan más hermosas que nunca
Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra
Tenemos que dejar de hacernos preguntas
En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los
Los que estuvimos en campos de concentración recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos en número, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino.
Victor Frankl
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05 julio, 2008
Ghandi, hablando de educación...
"No me sentía inclinado a enviarlos a la Indía, porque estimaba que los niños deben estar junto a sus padres. La educación que las criaturas absorben en un hogar normal, es imposible lograrla en cualquier otra parte, lejos de la familia. Por consiguiente, los mantuve a mi lado...."
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