Gracias, Iowa.
Se dijo que este día nunca llegaría.
Se dijo que estábamos demasiado alto
Se dijo que este país estaba demasiado dividido; demasiado desilusionado para unirse algún día y luchar por un propósito común.
Pero en esta noche de enero, -en este momento decisivo de la historia- ustedes han hecho lo que los cínicos dijeron que no podríamos hacer. Ustedes lograron lo que el estado de New Hampshire puede hacer en cinco días. Ustedes lograron lo que los Estados Unidos pueden hacer en este nuevo ano 2008. En las colas que daban la vuelta a las escuelas y a las iglesias, en pequeños pueblos y en grandes ciudades, se congregaron ustedes como demócratas, republicanos e independientes para ponerse de pie y afirmar que somos una nación; somos un pueblo; y nuestro tiempo para el cambio ha llegado.
Ustedes dijeron que ha llegado el tiempo de moverse más allá de la amargura, la mezquindad y la ira que han consumido a Washington; de acabar con la estrategia política que se centraba en la división en lugar de hacerlo en la suma – para construir una coalición para el cambio que se extienda a estados rojos y estados azules. Porque así es como ganaremos en noviembre, y así es como vamos a cumplir por fin los retos a los que nos enfrentamos como nación.
Estamos eligiendo la esperanza en lugar del miedo. Estamos eligiendo la unidad en lugar de la división, y enviando un poderoso mensaje que el cambio esta llegando a América.
Han dicho ustedes que ha llegado el momento de advertir a los grupos de presión que creen que su dinero y su influencia hablan mas fuerte que nuestras voces- que ellos no son los dueños del gobierno, nosotros somos sus dueños y estamos aquí para recuperarlo.
Ha llegado la hora de un Presidente que será honrado frente a las opciones y los retos que enfrentamos; que los escuchará y aprenderá de ustedes, incluso cuando no estemos de acuerdo; que no querrá decirles justamente lo que ustedes quieren oír, sino lo que ustedes necesitan saber. Y en New Hampshire, si ustedes me dan la misma oportunidad que Iowa me dio esta noche, yo seré ese presidente para los Estados Unidos.
Gracias.
Seré el Presidente que logre por fin una atención de la salud asequible y disponible para todos los estadounidenses de la misma forma en que amplié la atención de la salud en Illinois-reuniendo a demócratas y republicanos para ponernos manos a la obra.
Seré un Presidente que acabe con las desgravaciones fiscales para unas empresas que se llevan nuestros puestos de trabajo al extranjero y rebaje los impuestos a la clase media para poner ese dinero en los bolsillos de los trabajadores norteamericanos que lo merecen.
Seré un Presidente que aproveche el ingenio de los agricultores y los científicos y los empresarios para liberar esta nación de la tiranía del petróleo de una vez por todas.
Y seré un Presidente que termine con esta guerra en el Irak y finalmente traiga a nuestros soldados a casa, que restablezca nuestra posición moral; que entienda que el 11/9 no es
un medio de infundir temor para lograr votos, sino un desafío que debe unir a los Estados Unidos y al mundo contra las comunes amenazas del siglo XXI; comunes amenazas del terrorismo y las armas nucleares; el cambio climático y la pobreza; el genocidio y las enfermedades.
Esta noche estamos un paso más cerca de esa visión de los Estados Unidos gracias a lo que han hecho ustedes aquí, en Iowa. Por eso quisiera agradecer especialmente a los organizadores y los jefes de circunscripción, a los voluntarios y colaboradores que hicieron posible todo esto.
Y ya que me he puesto a “dar las gracias” creo que tiene sentido para mí dárselas al amor de mi vida, la roca de la familia Obama, la más cercana a lo largo de la campaña; gracias a Michelle Obama.
Yo se que no hicieron esto ustedes por mí. Ustedes hicieron esto porque ustedes creen tan profundamente en la idea más americana de todas- de que ante perspectivas imposibles, las personas que aman este país pueden cambiarlo.
Yo lo se- lo se porque, aunque esta noche pueda estar aquí yo nunca olvido que mi recorrido comenzó en las calles de Chicago haciendo lo que tantos de ustedes han hecho para esta campaña y todas las campañas aquí en Iowa- organizando, y trabajando, y luchando para que la vida de la gente sea un poquito mejor.
Se lo difícil que es. Supone falta de sueño, poca remuneración y muchos sacrificios.
Hay días decepcionantes, pero a veces, solo a veces, hay noches como ésta…
Una noche- una noche que dentro de unos años, cuando hayamos hecho los cambios en los que creemos; cuando más familias puedan permitirse ir al médico; cuando nuestros hijos- cuando Malia y Sasha y los hijos de ustedes-hereden un planeta que sea un poco mas limpio y seguro; cuando el mundo vea a Estados Unidos de otra manera, y los Estados Unidos se vean a sí mismos como una nación menos dividida y más unida; entonces ustedes podrán volver atrás la vista con orgullo y decir que éste fue el momento en que todo comenzó.
Este fue el momento en que lo improbable venció a lo que Washington decía que era inevitable.
Este fue el momento en que echamos abajo unas barreras que nos han dividido demasiado tiempo- cuando congregamos a las personas de todos los partidos y de todas las edades
en torno a una causa común; cuando por fin dimos a estadounidenses que nunca participaron en la política una razón para ponerse de pie y hacerlo.
Este fue el momento en que finalmente derrotamos a la política del miedo, de la duda y del cinismo; la política en que nos derribamos unos a otros en lugar de levantar este país.
Este fue el momento.
Dentro de unos anos, ustedes podrán volver la vista atrás y decir que este fue el momento- este fue el lugar- en que América recordó lo que significa tener esperanza.
Durante muchos meses se han reído de nosotros, nos han ridiculizado incluso por hablar de esperanza.
Pero siempre supimos que esperanza no es optimismo ciego. No es ignorar la enormidad de la tarea que tenemos por delante ni de los escollos que se interponen en nuestro camino. No es quedarse al margen o zafarse de las peleas. La esperanza es aquello que desde nuestro interior insiste, pese a todos los indicios en contra, que nos espera algo mejor si tenemos el coraje de intentar alcanzarlo, y de trabajar por ello, y de luchar por ello.
La esperanza es lo que vi en los ojos de esa chica de Cesar Rapids que trabaja de noche después de todo un día en la universidad y ni así logra pagar los cuidados médicos de su hermana enferma, una chica que sigue creyendo que este país le brindará la oportunidad de hacer realidad sus sueños.
02 septiembre, 2008
Discurso del Senador Barack Obama
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12 agosto, 2008
REFLEXIONES SOBRE EL FIN DE CURSO
Todo análisis debe tratar de ser lo mas objetivo posible, sobretodo cuando pocas personas interfieren en el proceso que se analiza. Es muy fácil caer en los personalismos, en la adulación o la obsecuencia: esto lo aprendí en la universidad, aunque no era necesario pasar por ahí para deducir esto. Es un asunto de Perogrullo.
Lo que quiero decir es que es muy difícil analizar un curso, lo que se ha aprendido o no se ha aprendido, es muy difícil de separar de las opiniones que han dejado en nosotros aquellos quienes han sido los artífices de nuestro avance o involución: los profesores.
Y vaya que tenemos para dictar cátedra nosotros como inexpertos alumnos de primer año. Todos entramos con una imagen a esta universidad y hemos salido de este primer transe con otra bastante diferente, sobretodo los que tuvimos nuestra formación de pregrado en otras y otras muy diferentes instituciones superiores. Creo que la peor desilusión se la han llevado nuestros compañeros de intercambio.
Hemos aprendido empíricamente lo que plantea Giddens acerca de las instituciones que mantienen una fachada para cambiar por dentro, sin adaptarse a los cambios que se producen fuera. No hemos necesitado retrotraernos a nuestros lugares de trabajo para hacer ese desenmascaramiento del que tanto se nos habló, nos bastó con ir a clases: estas fueron el mejor laboratorio y nosotros nos asumimos como unos Mateos conejillos de indias. Asumamos que las culpas siempre se comparten.
Los seres humanos, sobretodo los profesores, somos muy buenos para evaluar al resto con una medida que jamás aplicaríamos con nosotros mismos; nacimos sin capacidad de autocritica. Sobretodo los profesores de historia. Nos gusta rodearnos de una gran parafernalia cuando se trata de dictar cátedra, tenemos una voz potente en la mayoría de los casos (aunque en el mio es mas bien chillona), una seguridad que no resiste análisis y un desplante escenográfico que bien se lo envidiaría cualquier actor consagrado o al menos asi lo creemos y quien trate de demostrarnos lo contrario lo hará en vano. Y eso es lo que esperamos de una clase, más show que contenido, aunque en esta oportunidad Moulan Rouche brillo por su ausencia.
Por eso debo reconocer que más allá de cualquier contenido socio antropológico, epistemológico o informático, lo que aprendí durante este semestre es cómo la cosa cándida, sin grandes aspavientos, que no levanta pasiones ni grandes debates, puede desarmarnos con su exceso de eficacia. Aprendí cómo debe desarrollarse un curso con excelencia, con meticulosidad, con la experticia que no dan los años de experiencia, ni los conocimientos académicos. Lo que hace la diferencia entre aquellos que se creen maestros y los que no buscan serlo pero que seguramente terminaran en eso; porque en el fondo en esto justamente consiste enseñar: en compartir conocimiento y no en arrojarlo desde pedestales que por mucha base que tengan, siempre terminan por aislar al maestro del alumno.
En resumen, más allá de la cosa tecnológica que puedo aprender en cualquier parte, aprendí (¿o más bien corrobore?) que el aprendizaje se comparte y se construye en conjunto, y que esa es la única forma de hacerlo significativamente.
¿Criticas?. Me es difícil proponerlas en un ámbito en el cual soy bastante neófita; el de la informática. Tal vez hasta el día de hoy no les de más importancia que la de un báculo en un viejo y sabio maestro de los fines del Medioevo, o sea: la herramienta fundamental con la cual podemos transformar el mundo; aun así, el viejo y desguañangado maestro sigue siendo lo fundamental
(1) Sería el colmo de la desvergüenza decir que más vale calidad que cantidad, que los resultados son los importantes y no el proceso, etc. cuando la verdad es una sola: ¡debo dejar de faltar a clases!, aunque no creo que esto inhabilite ninguna de las apreciaciones aquí vertidas
(2) En varios puntos me atrevo a hablar en plural porque sé que mis compañeros piensan, sino lo mismo, muy parecido a mi con respecto al curso de Informática Educativa y a los otros cursados en este primer semestre
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07 agosto, 2008
TOP TEN
No se que le ve todo el mundo de top a trabajar en Providencia. Estoy aburrida de la siutiquería y arribismo de los profes que dicen "mira hasta donde hemos llegado", o "todos se mueren por trabajar acá", "que suerte la tuya".
No creo que sea un equivalente decir “Liceo emblemático=excelencia de profesores”. Al contrario: trabajar con cabros seleccionados, con los recursos más top, con bonos hasta porque te tiraste un peo, es re fácil, no le encuentro nada de halagador. Así hasta el más malo de los malos resulta que aparece y lo que es peor, se cree, un profesor decente. El ego viene añadido por concepto de ingreso, gratis y como regalo de liquidación.
Si ese es nuestro parámetro para medir lo top, perdónenme pero representamos un pobre reflejo de un país de idiotas. Para mí el merito esta en trabajar en lugares de riesgo social: ahí si que se miden los mejores.
Y no solo hacer el intento de trabajar, sino que por añaduría, obtener logros. Conseguir que un solo niño de escasos recursos logre encontrarle un sentido a su vida, al aprendizaje, que valore el conocimiento por si mismo y como solo como una herramienta de movilidad social, eso para mi sí que es ser top ten. De más esta decir qué pienso de los que permanecen toda una vida en ese sistema sin que el medio logre amodorrarlos, ni carcomerlos, ni mimetizarlos ni quitarle un centímetro de sus ganas, como al Tío Nun, hasta ahora para mi, maestro de maestros
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21 julio, 2008
Promesas son Promesas, sobre todo cuando hablamos de Educación
Estos días he estado cuidando a mi sobrina de un mes. Nunca me han gustado los cabros chicos, por decirlo de una manera educada, pero con ella es diferente. Ella es un vestigio de mi mami, un pedacito que perdura integro reproduciendo miradas, sonrisas, gestos y olores, de una manera genéticamente perfecta.
Miraba sus rasgos impecables y ella me sostenía la mirada, sonriendo con esas muecas imprecisas de los recién nacidos. Dos días me demoré en que aprendiera a decir “agu”. No se a que edad es normal que las guaguas digan “agu”, palabra que parece tan nimia y superficial, pero que sin embargo esta tan llena de significado.
Mientras la miraba pensaba en que mis otros sobrinos aprendieron a leer y a nadar a los 2 años y medio. A los 5 manejaban a la perfección las cuatro operaciones matemáticas que yo apenas logré dominar en Enseñanza Media y podían mantener una conversación básica en ingles, al menos para pedir todo lo que quisieran en los Daty Free.
Nuevamente el recuerdo de mi madre asoma burlón, ella los crió hasta esa edad. Para hacerlos dormir les leía novelas de Edgar Allan Po, Tolstoi o Gardiel Poncela. Siempre me pregunté por qué no había hecho lo mismo con nosotras, que a esa misma edad andábamos sorbiéndonos los mocos, atrapando libélulas, domesticando sapos, llenas de mugre, comiendo cuanto bicho nos parecía apetitoso, en un campo que para nuestros cortos centímetros era el mundo en toda su extensión.
El asunto es que mientras pensaba en todo eso, esta cosa de 4 kilos me miraba y me decía “agu”. Entonces pensé: “Pequeña cosa, sobre mi cadáver tu entraras a una escuela. Aunque tenga que mover cielo, mar y tierra, tengo que lograr que las cosas cambien antes de que el sistema te llame de manera irreversible. Ninguna vieja culia te dirá que te calles, que no te pares, que no pienses ni que no te pongas plumas en las orejas si tienes ganas, ninguna vieja culia atentará contra el desarrollo de toda esa inteligencia que sale por esos ojitos de almendra”
No se cómo cumpliré la promesa, pero su “agu” categórico fue la respuesta a este pacto secreto que hemos sellado entre las dos.
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17 julio, 2008
Se viene el estallido
Si repetidamente la actitud es escudarse tras un cargo, tras un ministerio, tras las canas, tras la fuerza, tras lo que ustedes entiendan por el ejercicio del poder sobre otros, los excesos reiterados pueden pasar la cuenta. Y asumir que los menores de edad no tienen derechos civiles, por lo tanto, ellos "juegan"
a manifestarse por una educación mejor, ellos "carretean" cuando salen en masa a decir basta, que ellos "no saben lo que quieren y lo que dicen" es no escuchar al otro, no validarlo en su calidad humana ni civil. Esa actitud proviene de - dizque - pedagogos y educadores que ahora tiritan pensando en todos los chicos que han humillado sostenidamente o en los alumnos que han apretado en silencio los puños aguantándose diversas formas de abuso decidirán no aguantar más, respondiendo con lo que tengan a mano. Me alegro, a ver si de una vez abandonan el púlpito y comienzan a interesarse en algo más que en representar su propia versión del monito mayor. Comprendan que ya nadie quiere seguirlos con esa actitud. Publicado por Teresa Wilms Montt 7 comentarios
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12 julio, 2008
21 Gramos
Hoy día alguien me decía que el alma son unas hormonas que se evaporan cuando uno se muere, de ahí la baja de peso: 21 gramos. Mi padre se mataría de la risa, “¡que tontera, el alma no existe!”, diría categórico con esa postura absoluta que toma cuando se trata de cuestionar sus universales.
Cuando mi madre se murió y sonrió al hacerlo, como si más allá de su mirada estuviera viendo algo familiar, nosotros pensamos: "son sus muertos que vienen a buscarla". Mi padre, tan oportuno como siempre, nos terminó de aclarar: "¡Tonteras!, son reflejos de aquellos órganos que siguen irrigando sangre por algunos segundos, luego de que el corazón se para".
No sé cómo se las arregló mi mami para que nuestro padre se aguantara hasta los 10 años sin contarnos que el viejo pascuero no existía, ni el ángel de la guarda, ni la dulce compañía y que es más, había que desconfiar de cualquier tipo medio travestido que quisiera ampararnos sobre todo si era de noche. Y años más tarde nos soltó lo que tenía atragantado desde que fuimos naciendo: Dios no existe. Pero ya era demasiado tarde, mi mami, con todos sus años menos de escolaridad, resultó mejor oradora que el más capo de los sofistas. Creo que esa ha sido la peor derrota de mi padre: de sus ocho hijos ninguno salió ateo ni comunista.
Creo que tiene que haber un sentido. Un sentido para que te toque una familia y no otra, una ra
zón para que la gente que siga siendo cotidiana en tu vida sea esa y no otra. Mi padre, el rey de los escépticos, dice que cuando yo comencé a hablar lo hacía en ingles (balbuceando claro está) y que le hablaba de lugares en los cuales era obvio nunca podría haber estado. Trataba de atribuirlo a la vez que me caí de los brazos de mi mami, casi recién nacida, y me saqué la chucha en el suelo de una micro. Pero ni el mismo quedaba totalmente convencido.
¿De dónde somos? ¿Hacia dónde nos dirigimos? La verdad no me importan tanto estos extremos, sino las preguntas que me acechan relativas al trozo que queda al medio, para las cuales muchas veces tampoco tengo respuestas... la mayoría de las veces.
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10 julio, 2008
El sentido de las cosas
Estaba leyendo a Víctor Frankl. En muchas cosas concuerdo: sin un sentido todo propósito caduca, ¿Por qué con la vida iba a ser diferente? También entiendo que su diferencia con Sartre entre “buscar un sentido” y “descubrir el sentido” en cuanto a nuestras vidas se refiere, radica en que el primero es ateo y el segundo creyente. Para mí es solo una diferencia verbal. Aunque creo que para el creyente es más fácil pero menos profundo el camino, en cambio para el ateo, cada paso dado es una lucha librada consigo mismo, puesto que es mucho más fácil claudicar y darse por vencido sin ninguna promesa de ayuda externa.
Difícil e injusto homologar su experiencia vivida durante la Alemania Nazi, a cualquier otra, pero si aplicamos su tesis siquiátrica a nuestra cotidianidad, me hace sentido. A veces escogemos el camino más fácil, y sabiendo que es preciso cuidar los límites del poder que nos otorga el hecho de ser docentes, lo aplicamos sin ningún tipo de precaución ante los daños colaterales. Me sucede cuando estoy cansada, no del hecho de hacer clases, sino de tener que convivir con estructuras estresantes ante las cuales estamos en permanente oposición.
Hoy una gendarme de mi Liceo en tono de talla trató a una niña de tonta, delante de sus compañeras. La situación era de jolgorio y todas se rieron. La niña se indignó y le grito a la Sra. que qué se creía ella para tratarla así. Todos nos sorprendimos. La aludida en cuestión contestó que no le viniera a faltar el respeto; yo reafirmé a la Sra. con una amenaza y una anotación negativa para la alumna.
Sabía que era injusto, que la Sra. había usado su poder sobre la niña y que con justa razón ésta había reaccionado, pero tampoco estaba de acuerdo con que gritándole a la Sra. fuera a hacerle a entender cómo se estaba sintiendo. Ante una agresión estaba respondiendo con otra.
Mi reacción fue la peor de todas, la más cómoda, la más sin sentido. Diplomáticamente eché a la Sra. de la sala y le puse una anotación a la niña, ante lo cual esta inquirió… pero ¿por qué?. Mi respuesta fue: porque sí.
No quería detenerme en explicarle a ambas que opinaba de la situación; con gusto las habría mandado a las dos a la chucha por andar peleando por weas, pero claramente mi reacción fue sin sentido o desde una óptica de la pérdida del sentido: fui lo que toda mi vida he criticado en los demás profesores. ¿Tendrá esto alguna homologación con la pérdida de sentido y la alienación que plantea Frankl en su sicoterapia?.
Mi amiga P me dice que lo que más le aterra de esto de ser profe, es un día no reconocerse y haberse convertido en una vieja culia, que ha dejado de disfrutar y admirar lo que hace, para transformarse en un vil ser que cree que la enseñanza consiste en andar con un látigo, tratando de que las cabras no se escapen pal monte
Pero estoy banalizando en demasía pensamientos que fueron formulados de manera tan extraordinaria. Aunque ya hayan pasado más de 11 años de su muerte y muchos más desde que inventó la Logoterapia, sus palabras están más vigentes y suenan más hermosas que nunca
Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra
Tenemos que dejar de hacernos preguntas
En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los
Los que estuvimos en campos de concentración recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos en número, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino.
Victor Frankl
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05 julio, 2008
Ghandi, hablando de educación...
"No me sentía inclinado a enviarlos a la Indía, porque estimaba que los niños deben estar junto a sus padres. La educación que las criaturas absorben en un hogar normal, es imposible lograrla en cualquier otra parte, lejos de la familia. Por consiguiente, los mantuve a mi lado...."
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02 julio, 2008
25 junio, 2008
¿LOCE? ¿LGE? Buscando el problema a nivel teórico
Creo que no hay cosa que me guste más, aunque suene terriblemente fascista, que sentirme parte de una èlite que mira el mundo desde arriba, desde los costados o de donde sea, pero obviamente desde afuera. Parte de una elite que entiende que el problema de la educación no es el lucro ni la selección de alumnos. Un grupo afortunado que se ha asomado afuera de la caverna y ha visto el paisaje que la circunda por primera vez.
Si me preguntan de que espectro político soy, solo puedo responder: de este, de aquel que quiere y pelea porque todo el mundo pueda salir de la caverna y ver lo que yo veo a traves del conocimiento.
Lo siguiente es parte de aquello. T, espero tu opinión. Para que te pregunto si ubicas a Bergerd y Luckman: y vuelvo a decirte lo de la otra vez: ¿¿¿Cómo nunca antes me dejaste a mi tambièn mirar por la grieta hacia el exterior???? Caga¡¡¡, jejejeje. Te quiero ita, eres la mejor amiga del mundo.
Punto clave de esta discusión se centra en la actual crisis de la educación, que nosotros planteamos, basándonos en B y L, como un desfase entre la Institución y el individuo. ¿Es el individuo quien crea la institución o viceversa? ¿Por un lado el individuo adquiere la realidad que por otro lado está siendo producida por todos los individuos?.
Las pautas de conductas se han adquirido porque son el resultado de las acciones cotidianas de los hombres de una sociedad determinada, que externalizan sus acciones en una primera y segunda socialización. EL problema es que el comportamiento del ser humano cambia con el tiempo y esta sujeto a influencias externas, y esta externalización, que se ha habituado y transformado en institución, continua en el tiempo. En si misma, la Institución tiene su propia forma de control coercitivo, inexistente o tenue al principio pero que se vuelve más férreo mientras mas alejada se encuentre la institución de sus creadores originales cuyas acciones externalizaron a través de los distintos procesos de socialización: creemos que esta es la causa de la crisis actual de nuestro sistema educativo; el desfase entre individuo e institución es tal, que ya los medios coercitivos de control están siendo insuficientes para su legitimación por parte de los usuarios de la misma.
Para entender esta crisis o desfase, es importante comprender el proceso histórico en que se produjo su constitución. Durante gran parte del siglo XX, la idea de un Estado de Bienestar, primo en nuestro concepto de desarrollo-país, alcanzando por ende a las instituciones educativas. Era el estado quien debía velar por el desarrollo educativo.
De esta experiencia, se pasó radicalmente a la conformación de un Estado subsidiario que incluyó el proceso de municipalización de la educación pública desde 1980, la instauración de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE) en 1990 y la actual reforma educacional con los gobiernos de transición democrática.
Si analizamos esta historia, nos daremos cuenta que el proceso en nuestro país ha sido inverso: no se ha llegado a la construcción de la institucionalidad educativa por medio de un proceso de externalización de las conductas de los individuos en una determinada época, sino que se ha tratado de imponer ciertos tipos de acciones idealizadas, a través de Instituciones pensadas para ello.
¿Qué se piensa de la educación decimonónica?. En general que todo tiempo pasado fue mejor. La escasa elite que tenía acceso a la educación del siglo XIX había creado a través de la internalización de sus actos la escuela, principalmente explicada a través de lo que ha sido el Instituto Nacional.
Sin embargo, los proyectos desarrollados en el siglo XX no han nacido de un reflejo de la realidad vivida, sino que se han tratado de imponer como realidades ideales a alcanzar, tratando de producir una internalización forzada de las instituciones educativas. Es por eso que a través del tiempo los medios coercitivos se han vuelto más necesarios y aun así no están dando el resultado esperado, porque como dice ByL “solamente se requieren mecanismos de control adicionales cuando los procesos de institucionalización no llegan a cumplirse cabalmente”. Durante el periodo del régimen militar habían pocos canales a través de los cuales aflorara esta crisis, pero en el Chile de hoy, interconextado, transversal, en red, los jóvenes no son capaces de encajar ni aunque quisieran, en un tipo de escuela que no ha nacido de su propia habituación de experiencias, siéndoles muy difícil cumplir con los roles que las instituciones educativas esperan de ellos. Sin embargo “las instituciones están ahí, fuera de él, persistentes en su realidad, quiéralo o no: no puede hacerlas desaparecer a voluntad… La realidad objetiva de las instituciones no disminuye si el individuo no comprende el propósito o el modo de operar de aquéllas”, el problema estriba en que para el joven se esta tornando imposible la internalización de ellas.
Si analizamos los principios en que se funda la ley, no los encontramos tan alejados de las acciones que están externalizando los jóvenes en el Chile de hoy: en todos los sectores sociales la educación sigue siendo (o al menos pareciendo) un medio de movilidad social y cultural (Universalidad y Calidad de la Educación); existe un acuerdo tácito colectivo en que la educación es un derecho para todos (Equidad del sistema de enseñanza.); en que su creación y conducción debe darse a través de la participación de todos los sectores involucrados y la aceptación de la responsabilidad también de todos ellos (Participación y Responsabilidad), posibilitando las adecuaciones curriculares necesarias según la realidad de cada Unidad (Flexibilidad).
Detectado el problema en la incoherencia que se produce entre la habituación del joven y el marco teórico, que sí se encuentran en correlación y la institución educativa, cabría hacerse la peligrosa pregunta: ¿Cómo solucionar este desfase?
Consideramos una cuestión a lo menos intrincada plantearse este desafío porque la estructura más rígida al pensar en el cambio o la parte de la socialización menos cambiante en el tiempo es la institucionalización de la acción exteriorizada.
Como dice Morín, la escuela ve el conocimiento como un mero resultado cultural del pensamiento, dividida en compartimentos estancos, sin embargo, debe hacerse cargo de un conocimiento pertinente, que considere: el Contexto, lo Global, lo multidimensional, porque esta es la forma de externalizar del joven de hoy, que no son recogidas por la institucionalidad existente.
Como planteamos, el problema se reduce a la antigua institución educativa que se encuentra en plena vigencia, pero que representa otra realidad, la rígida del pensamiento positivista del siglo XIX, porque es de entender que las reformas que se han intentado implantar durante el siglo XX no lograron internalizarse en los jóvenes como proceso inverso. He ahí el problema de fondo: difícilmente la socialización secundaria podrá realizarse con éxito a través de estas instituciones arcaicas y desfasadas, por mucho que el marco legal sea el reflejo de la habituabilidad de los jóvenes chilenos del siglo XXI.
Detectado el problema pues, la solución parece mucho más compleja, ¿cómo logramos que la principal herramienta para llevar a buen término un proceso de socialización secundario adecuado según Berger y Luckman, sea coherente con la habituación de los jóvenes de hoy? O, en otras palabras, ¿cómo modernizamos esta institución que mantiene una imagen hacia fuera, pero cambia por dentro, encerrada como en una concha, según Giddens?
Difícil saberlo, al menos el desafío está planteado.
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