19 abril, 2008

Parafraseando a Edgar Morín: Los principios de un conocimiento persistente

Actualmente se habla acerca de lo mucho que las distancias se han acortado, de cómo recibimos información sin procesar de todas partes del planeta; de cómo a través de la Red las relaciones de sociabilidad se han transversalizado, espaciándose las formas de cómo absorbemos esa información y esas relaciones de afectividad; en suma, de cómo procesamos el conocimiento.

Hablamos de un nuevo mundo, donde la brecha entre los individuos originarios de esta época y los “arrimados” a este mundo posmoderno, se ha acrecentado al mismo ritmo en que el fenómeno se ha ido produciendo.

La postura decimonónica de especializar el saber, de abstraerlo de su contexto para un estudio más “científico”, ha provocado una disociación entre nuestros saberes y la realidad, descontextualizando el conocimiento, en una época en que la visión justamente es lo contrario: el conocimiento debe estudiarse en todas sus formas, no por separado, ni disgregado, ni especializando sus partes, so pena de crearnos una imagen falsa del conjunto Global, del todo y en suma, de la realidad. No podemos estudiar el todo desligándolo de sus partes.

Actualmente la visión que se tiene en nuestro país de una educación moderna y globalizada, que prepare al individuo eficazmente para vivir en este nuevo mundo, sigue siendo una visión arrastrada de la época industrial, positivista. Se separan las ciencias de las humanidades.

En los colegios científicos humanistas los alumnos deben optar por la rama de especialización que seguirán, creándose una imagen negativa de aquella que no es elegida, o peor aún, se descontextualizan, separándose totalmente, sin integrar si quiera de forma tangencial la parte del conocimiento que fue separada del todo. Si a esto le sumamos la división entre colegios científicos humanistas y técnicos, nos encontramos con que el conocimiento no es visto de manera integral, él mismo se ha desintegrado al separarlo en áreas distintas de especialización. Bien decía Leonardo da Vinci: “Que nadie me lea si no es matemático”. Bien entendían los antiguos griegos que la ciencia no puede ser entendida sin su parte filosófica, separarlas involucraría un desconocimiento del conocimiento mismo.

Es necesario que la educación no ya del futuro, sino la actual, sea reformulada de tal forma que su objetivo principal implique una reforma del pensamiento que nos lleve como seres humanos a concebir el contexto, lo multimensional, lo global, un desarrollo universal del pensamiento y de las capacidades del hombre, un pensamiento consiente de la condición humana. Y Educar para este pensamiento debería ser la finalidad de cualquier trabajo docente.


Cualquier otro transito nos llevará a estar más juntos y al mismo tiempo cada vez más aislarnos, a reducir las distancias y al mismo tiempo a construir muros a nuestro alrededor. La única forma posible de obtener una panorámica total, que nos permita acercarnos como sociedad, es un estudio integral del conocimiento que conlleve una concepción del ser humano tal, que nos permita a nosotros mismos organizar y procesar el saber; situación que dista mucho de producirse en nuestras salas de clases actualmente.

Lo que debería evidenciar nuestra educación:

El Contexto: No es posible obtener un funcionamiento cognitivo eficiente si separo las partes de su contexto, ya que pierden sentido. La información debe ser ubicable dentro de su contenido para ser entendida, y a la vez, si no estudiamos el contenido, la ubicación de la información se verá imposibilitada. Parte de esta descontextualización puede observarse hoy en día en las escuelas, que perciben las asignaturas separadas unas de otras, sin más relación que los objetivos transversales

Lo global: Lo global es más que el contexto, son las partes del conocimiento, en este caso, o de la sociedad, vistas de forma interrelacionada, fusionada. No es posible al alumno enseñarle historia, por ejemplo, separada del racionamiento que me dan las matemáticas, debo lograr que su visión abarque la parte humanista de las ciencias y viceversa, situación que no se observa en la actual separación que hacemos hoy dentro de los establecimientos científicos humanistas y técnicos. Se ha continuado creyendo (industrialización) que la especialización y la separación de las ciencias, es la forma más eficaz de potenciar la formulación del pensamiento en el alumno.

Lo multidimensional: Se refiere a que el ser humano y por ende las sociedades, presentan distintas dimensiones que están entrelazadas entre sí. Por ejemplo, yo no puedo entender la crisis que sucede en nuestro país en 1973, si sólo me ocupo de darle un sentido a los acontecimientos (historia), debo entender que las causalidades que propician la crisis tienen enraizamientos económicos, sociales, políticos, culturales, emocionales, sicológicos, religiosos y sobretodo internacionales, que se disparan hacia atrás hasta incluso más allá del siglo XIX. E incluso en referencia a esto último, es muy difícil entender la crisis del año 73 si no logro dimensionarla como la parte de un todo que es la guerra fría (contexto-lo global).

Lo complejo: esta dado por el entrelazamiento entre la unidad de la parte y la multiplicidad del todo, que son imposibles de separar. En síntesis, no es posible hacer una disección del conocimiento, sin destruirlo: por lo tanto, esta complejidad debe ser abarcada en su conjunto.

Según Morín, el desarrollo de las aptitudes generales nos permite una mayor capacidad de abarcar problemas específicos. La educación debe fomentar el desarrollo de todas las competencias de las cuales es capaz el cerebro humano, por medio de la potenciación de la curiosidad, superando las discordancias que ha provocado la excesiva fe en los conocimientos especializados. A nuestro entender, esto no es posible sin el cambio de visión que se tiene acerca de los objetivos finales que debe perseguir la educación: ¿queremos formar personas centradas en su condición de seres humanos, capaces de abarcar la totalidad del conocimiento y el rol que éste puede asumir en el mejoramiento nuestras sociedades (y por ende sopesar lo que esto significa para la vida en la tierra) o queremos seguir formando piezas para el funcionamiento inerte del engranaje social?

Nuestros sistemas de enseñanza se vieron afectados por los progresos que el mundo experimentó a través de la especialización durante el siglo XX, heredando la separación entre humanidades y ciencias, lo que impide desarrollar la visión apropiada para adaptarse a las nuevas sociedades de la información. Lo parcelado de la especialización, puede formar una visión difusa del proceso completo, tendiendo al enclaustramiento de la parte especializada y a la perdida de la solidaridad. Es necesario que al enseñar lo hagamos abarcando todas las esferas del conocimiento, su multidimensionalidad, esta es la única forma de desarrollar el pensamiento en nuestros alumnos y una involucración con la sociedad que conlleve, solidaridad y preocupación por el otro, entendiéndolo como parte de mi mismo.

La división en disciplinas científicas y técnicas no hace más que impedir que captemos la esencia de los problemas siendo, por lo tanto, más difícil plantearse la solución. La reducción de las partes no me permite captar la complejidad de los procesos, por ejemplos, históricos, los cuales deben ser vistos desde todas sus aristas y dimensiones.

En estos momentos el problema es que estamos dejando que la técnica nos controle, llevados por una racionalización, que para Morín, es la utilización inadecuada de la razón. Hacemos cosas que a todas luces nos parecen racionales, como la intervención de los alimentos mediante técnicas transgénicas para la alimentación de un mayor número de personas, sin darnos cuenta del daño que esta falsa racionalidad provoca en los mismos beneficiados. Esto ocurre porque el estudio parcializado y especializado del problema nos impide obtener una visión global del asunto, que abarca dimensiones que van mucho más allá de cómo enfrentar el ritmo de crecimiento desmesurado de la población mundial.

Trabajo de Socioantropología

07 octubre, 2007

Pericles, el Hombre de Aspacia

Creo que es un muy difícil no apasionarse cuando el oficio de uno es narrar la Historia. Es como si nos pidieran que todos los recuerdos los atesoráramos de la misma forma. También es cierto que ningún recuerdo, por basto y emocionante que sea, puede opacar tanto a los otros como para hacerlos desaparecer o perder su brillo, pero ¡que va!, somos juglares y eso, de vez en cuando, hay que festejarlo.

Por eso, me es difícil no ser absolutamente subjetiva al tratarse de Pericles, no por eso del genio político que fue, que llevó a Atenas a su esplendor, ni por ganarle a los Persas. Me gusta Pericles por simplemente haber sido Pericles.

Se casó con una Puta, y digo puta con mayúscula, sin disfrazar la fuerza de la palabra llamándola pomposamente cortesana, meretriz, o como se conocían en la época las prostitutas de lujo: Hetairas. Pero ese no era el mayor pecado de Aspacia: su reputación estaba socialmente marcada por haber sido discípula de Sócrates (la única mujer que ostentó esa categoría), ser extranjera (de Mileto) y organizar, en la casa que compartían con Pericles, “indecentes” tertulias literarias y artísticas con amigos como Fidias, Anaxágoras, Zenón. Su hogar se convirtió en un lugar de reunión para los hombres cultos y distinguidos de Atenas. Ejerció, al parecer, una considerable influencia sobre Pericles y fue acusada por algunos historiadores de ser responsable de la rebelión de Samos (440 a.C.) contra Atenas y de la guerra del Peloponeso (431-404 a.C.).

Las palabras tiradas al voleo, mal intencionadamente, traspasan todos los tiempos. Con lo despreciativo que eran los griegos con las mujeres, estarían indicando como la causa de dos de sus más importantes guerras, el amor de dos hombres por la belleza e inteligencia de dos mujeres: Helena y Aspacia. Agradezcamos entonces el cumplido.

"Nadie podía renegar de la inteligencia y manejo político de Aspacia. Donde quiera que adquiriese esta formación, lo que es innegable es su condición de experta en retórica, tanto como logógrafa (1), como en lo concerniente a su faceta pedagógica. Por su extrema pericia en este arte, por su capacidad para rodearse de los más ilustres y reconocidos intelectuales de su época y por contribuir de forma activa al florecimiento de la vida cultural en Atenas, consiguió la admiración y el respeto de filósofos, artistas e ilustres demócratas. Pero también por su condición de extranjera, por su supuesta influencia sobre Pericles y por llevar una vida de mujer libre e independiente, impropia de una esposa ateniense, fue atacada, ridiculizada y vilipendiada por los conservadores y por los cómicos, entre los que cabría destacar a Aristófanes en su obra Acarnienses y al poeta Hermipo que fue acusador en el proceso seguido contra Aspacia por impiedad. Se cuenta que Pericles suplicó derramando lágrimas ante el tribunal para pedir la absolución de su esposa". (WP)

De ahí mi imparcialidad con un personaje como Pericles. En una época marcada de prejuicios hacia las mujeres, él se enamoró de la más repudiada. Él más grande gobernador de todos los tiempos, llevó una vida que para la época era un escándalo: no recluyó a su esposa al Gineseo, sino que la acompañó en la realización de banquetes que tenían por invitados a hombres con sus esposas, (práctica poco habitual para la época).

Herodoto, el padre de la Historia; Fidias, el arquitecto y escultor del Partenón; Protágoras el filósofo ("El hombre es la medida de todas las cosas"), y hasta el mismo Sócrates, se amanecieron en largas y trasnochadas jornadas de conversaciones en su casa.

Lamentablemente, su historia ha sido relatada por la visión misógina de los enemigos políticos de Pericles. Poco se sabe de otras mujeres célebres de la época, la historiografia tambien ha sido bastante misógina. Pero lo más asombroso sigue siendo para mi Pericles, él es la verdadera excepción para la época.

La mayoría de sus amigos fueron acusados de impiedad (negación de los dioses) y duramente perseguidos tras su muerte. Al morir Pericles, lo que fue la cultura clásica murió con él. Grecia se desangraría tras la guerra del Peloponeso y nunca volvería a brillar como en el siglo V. El siglo de oro de Pericles.


(1) Los logógrafos (del griego λογογράφος, logographos, compuesto de λόγος, logos, que aquí significa historia o prosa, y γράφω, grapho, escritura) eran los historiadores y cronistas griegos anteriores a Herodoto (considerado el padre de la historia). Éste llamaba a sus predecesores λογοποιόι (logopoioi, de ποιέω, poieo, hacer). Tucídides aplicó el término logógrafo a todos los que le precedieron, incluyendo al propio Herodoto

30 septiembre, 2007

Con el permiso de los citados...

Pronto se cumple un año más de la muerte de don Héctor Herrera Cajas. Una década. Cierro los ojos y me parece estar escuchando, transportada en el tiempo al siglo V, su formidable clase sobre la implosión del Imperio Romano.

Muchas cosas se podrían decir de un Maestro, sin duda caeríamos en frases hechas que se utilizan en estas ocasiones, en adjetivaciones pomposas y declaraciones extravagantes sobre su profundo legado. Pero no es eso lo que hoy quiero decir.

Teresa me pide que desarrolle más la relación entre HHC y la práctica. Tal ves me expresé mal. Don Héctor no era un libro. Ningún libro podría contener todo el conocimiento que acumuló, transmitió y compartió con todos nosotros. Don Héctor era algo así como un ermitaño socialmente activo. Absolutamente ciego a prejuicios que no se sustentaran en el talento y las ganas de aprender de sus estudiantes.

Creo que me es imposible expresar con palabras la influencia que él tuvo en mi vida, no sólo en el ámbito profesional. Pensando en él, leyendo sus palabras -las insuficientes que nos legó- resucito mis ganas de hacer de este mundo un lugar donde los hombres se contemplen a los ojos sin desviar la mirada ante ningún prejuicio.

Por supuesto, don Héctor no desarrolló en mi sólo éste afán furioso por la perfección en la practica docente y el análisis histórico, también la meticulosidad, la calma y la pasión, la tolerancia, la disciplina... Como dice Teresa, él nos formó desde muchas perspectivas. Muerto Beethoven, como dice villano ¿Puede el mundo ser el mismo de antes?
Y lo siento, pero hay personas que expresan con mucha más claridad lo que éste maestro significó para todos nosotros.

“Yo me retiré apenas terminé mi curso de medieval con don HHC.. que me hizo consciente de la vigencia del pasado en el presente y de la necesidad de nobleza en todos nuestras acciones y gestos. Que nada es por azar y que todos tenemos una responsabilidad para con el otro. Creo que hubo en ese ramo y por parte de don HHC la mejor lección de lo que representa la noción no de una buena enseñanza, sino de una gran formación, ésa que no queda en los libros y que se puede volcar en las disciplinas y áreas en las que uno desee explorar”. Teresa Wilms Montt

“El mundo de la historia cuando vivía HHC era distinto, por lo menos para mi, y al decir el mundo no me refiero sólo a los asuntos académicos, sino también a la forma como "se hacían las cosas" ... Casi un año después de esta foto, supe que ya nada sería lo mismo... que se sucederían homenajes sinceros y entrañables con otros deslavados y burocráticos. Pero más allá de estos aspectos, que me tienen sin cuidado, la verdad al cabo es una sola, lo peor fue que la historia no sería la misma, casi un año después de ésta foto HHC falleció y todo desde ese momento ha sido una permanente comprobación de que nada ya es lo mismo. Villano

"...en cambio Herrera era... un hombre que te conversaba, te hablaba de miles de cosas, era muy culto, muy fino, te invitaba a su casa, te presentaba a su mujer, su familia. Tenía ritos en el almuerzo, que para uno que venía de una familia así, era importante ver ese orden, esos respetos. Además que él sabiendo que yo era pesado y que peleaba todas las clases con él, le contradecía todo, pero aún así me reconoció como su ayudante y me dio la oportunidad de hacer clases..."
(Refiriéndose a la influencia de don HHC) "...me mostró la parte humana de las ciencias sociales y el arte de hacer clases, el arte de las relaciones humanas... El tipo me enseñó que en las relaciones humanas hay que ser delicado, hay que ser fino, artístico de alguna manera. Y eso es muy importante en la educación y muy importante en la interpretación de la Historia, la fineza de encontrar lo humano, no el dato puro y frío sino la sensibilidad y eso yo lo recogí de él y se lo reconozco a pesar de que era un fascista... pero el tipo era capaz de reconocer el talento de sus ayudantes que fueron izquierdistas: Hugo García que fue del MIR luego se pasó al PS, Carmen Castillo que fue del MIR, yo que fui del MIR. En ese sentido yo me saco el sombrero pensando en lo que era ser ayudante de un personaje como este". Gabriel Salazar, Premio Nacional de Historia