Actualmente se habla acerca de lo mucho que las distancias se han acortado, de cómo recibimos información sin procesar de todas partes del planeta; de cómo a través de la Red las relaciones de sociabilidad se han transversalizado, espaciándose las formas de cómo absorbemos esa información y esas relaciones de afectividad; en suma, de cómo procesamos el conocimiento.
Hablamos de un nuevo mundo, donde la brecha entre los individuos originarios de esta época y los “arrimados” a este mundo posmoderno, se ha acrecentado al mismo ritmo en que el fenómeno se ha ido produciendo.
La postura decimonónica de especializar el saber, de abstraerlo de su contexto para un estudio más “científico”, ha provocado una disociación entre nuestros saberes y la realidad, descontextualizando el conocimiento, en una época en que la visión justamente es lo contrario: el conocimiento debe estudiarse en todas sus formas, no por separado, ni disgregado, ni especializando sus partes, so pena de crearnos una imagen falsa del conjunto Global, del todo y en suma, de la realidad. No podemos estudiar el todo desligándolo de sus partes.
Actualmente la visión que se tiene en nuestro país de una educación moderna y globalizada, que prepare al individuo eficazmente para vivir en este nuevo mundo, sigue siendo una visión arrastrada de la época industrial, positivista. Se separan las ciencias de las humanidades.
En los colegios científicos humanistas los alumnos deben optar por la rama de especialización que seguirán, creándose una imagen negativa de aquella que no es elegida, o peor aún, se descontextualizan, separándose totalmente, sin integrar si quiera de forma tangencial la parte del conocimiento que fue separada del todo. Si a esto le sumamos la división entre colegios científicos humanistas y técnicos, nos encontramos con que el conocimiento no es visto de manera integral, él mismo se ha desintegrado al separarlo en áreas
distintas de especialización. Bien decía Leonardo da Vinci: “Que nadie me lea si no es matemático”. Bien entendían los antiguos griegos que la ciencia no puede ser entendida sin su parte filosófica, separarlas involucraría un desconocimiento del conocimiento mismo.
Es necesario que la educación no ya del futuro, sino la actual, sea reformulada de tal forma que su objetivo principal implique una reforma del pensamiento que nos lleve como seres humanos a concebir el contexto, lo multimensional, lo global, un desarrollo universal del pensamiento y de las capacidades del hombre, un pensamiento consiente de la condición humana. Y Educar para este pensamiento debería ser la finalidad de cualquier trabajo docente.
Cualquier otro transito nos llevará a estar más juntos y al mismo tiempo cada vez más aislarnos, a reducir las distancias y al mismo tiempo a construir muros a nuestro alrededor. La única forma posible de obtener una panorámica total, que nos permita acercarnos como sociedad, es un estudio integral del conocimiento que conlleve una concepción del ser humano tal, que nos permita a nosotros mismos organizar y procesar el saber; situación que dista mucho de producirse en nuestras salas de clases actualmente.
Lo que debería evidenciar nuestra educación:
El Contexto: No es posible obtener un funcionamiento cognitivo eficiente si separo las partes de su contexto, ya que pierden sentido. La información debe ser ubicable dentro de su contenido para ser entendida, y a la vez, si no estudiamos el contenido, la ubicación de la información se verá imposibilitada. Parte de esta descontextualización puede observarse hoy en día en las escuelas, que perciben las asignaturas separadas unas de otras, sin más relación que los objetivos transversales
Lo global: Lo global es más que el contexto, son las partes del conocimiento, en este caso, o de la sociedad, vistas de forma interrelacionada, fusionada. No es posible al alumno enseñarle historia, por ejemplo, separada del racionamiento que me dan las matemáticas, debo lograr que su visión abarque la parte humanista de las ciencias y viceversa, situación que no se observa en la actual separación que hacemos hoy dentro de los establecimientos científicos humanistas y técnicos. Se ha continuado creyendo (industrialización) que la especialización y la separación de las ciencias, es la forma más eficaz de potenciar la formulación del pensamiento en el alumno.
Lo multidimensional: Se refiere a que el ser humano y por ende las sociedades, presentan distintas dimensiones que están entrelazadas entre sí. Por ejemplo, yo no puedo entender la crisis que sucede en nuestro país en 1973, si sólo me ocupo de darle un sentido a los acontecimientos (historia), debo entender que las causalidades que propician la crisis tienen enraizamientos económicos, sociales, políticos, culturales, emocionales, sicológicos, religiosos y sobretodo internacionales, que se disparan hacia atrás hasta incluso más allá del siglo XIX. E incluso en referencia a esto último, es muy difícil entender la crisis del año 73 si no logro dimensionarla como la parte de un todo que es la guerra fría (contexto-lo global).
Lo complejo: esta dado por el entrelazamiento entre la unidad de la parte y la multiplicidad del todo, que son imposibles de separar. En síntesis, no es posible hacer una disección del conocimiento, sin destruirlo: por lo tanto, esta complejidad debe ser abarcada en su conjunto.
Según Morín, el desarrollo de las aptitudes generales nos permite una mayor capacidad de abarcar problemas específicos. La educación debe fomentar el desarrollo de todas las competencias de las cuales es capaz el cerebro humano, por medio de la potenciación de la curiosidad, superando las discordancias que ha provocado la excesiva fe en los conocimientos especializados. A nuestro entender, esto no es posible sin el cambio de visión que se tiene acerca de los objetivos finales que debe perseguir la educación: ¿queremos formar personas centradas en su condición de seres humanos, capaces de abarcar la totalidad del conocimiento y el rol que éste puede asumir en el mejoramiento nuestras sociedades (y por ende sopesar lo que esto significa para la vida en la tierra) o queremos seguir formando piezas para el funcionamiento inerte del engranaje social?
Nuestros sistemas de enseñanza se vieron afectados por los progresos que el mundo experimentó a través de la especialización durante el siglo XX, heredando la separación entre humanidades y ciencias, lo que impide desarrollar la visión apropiada para adaptarse a las nuevas sociedades de la información. Lo parcelado de la especialización, puede formar una visión difusa del proceso completo, tendiendo al enclaustramiento de la parte especializada y a la perdida de la solidaridad. Es necesario que al enseñar lo hagamos abarcando todas las esferas del conocimiento, su multidimensionalidad, esta es la única forma de desarrollar el pensamiento en nuestros alumnos y una involucración con la sociedad que conlleve, solidaridad y preocupación por el otro, entendiéndolo como parte de mi mismo.
La división en disciplinas científicas y técnicas no hace más que impedir que captemos la esencia de los problemas siendo, por lo tanto, más difícil plantearse la solución. La reducción de las partes no me permite captar la complejidad de los procesos, por ejemplos, históricos, los cuales deben ser vistos desde todas sus aristas y dimensiones.
En estos momentos el problema es que estamos dejando que la técnica nos controle, llevados por una racionalización, que para Morín, es la utilización inadecuada de la razón. Hacemos cosas que a todas luces nos parecen racionales, como la intervención de los alimentos mediante técnicas transgénicas para la alimentación de un mayor número de personas, sin darnos cuenta del daño que esta falsa racionalidad provoca en los mismos beneficiados. Esto ocurre porque el estudio parcializado y especializado del problema nos impide obtener una visión global del asunto, que abarca dimensiones que van mucho más allá de cómo enfrentar el ritmo de crecimiento desmesurado de la población mundial.
Trabajo de Socioantropología