
Muchas cosas se podrían decir de un Maestro, sin duda caeríamos en frases hechas que se utilizan en estas ocasiones, en adjetivaciones pomposas y declaraciones extravagantes sobre su profundo legado. Pero no es eso lo que hoy quiero decir.
Teresa me pide que desarrolle más la relación entre HHC y la práctica. Tal ves me expresé mal. Don Héctor no era un libro. Ningún libro podría contener todo el conocimiento que acumuló, transmitió y compartió con todos nosotros. Don Héctor era algo así como un ermitaño socialmente activo. Absolutamente ciego a prejuicios que no se sustentaran en el talento y las ganas de aprender de sus estudiantes.
Creo que me es imposible expresar con palabras la influencia que él tuvo en mi vida, no sólo en el ámbito profesional. Pensando en él, leyendo sus palabras -las insuficientes que nos legó- resucito mis ganas de hacer de este mundo un lugar donde los hombres se contemplen a los ojos sin desviar la mirada ante ningún prejuicio.
Por supuesto, don Héctor no desarrolló en mi sólo éste afán furioso por la perfección en la practica docente y el análisis histórico, también la meticulosidad, la calma y la pasión, la tolerancia, la disciplina... Como dice Teresa, él nos formó desde muchas perspectivas. Muerto Beethoven, como dice villa
“Yo me retiré apenas terminé mi curso de medieval con don HHC.. que me hizo consciente de la vigencia del pasado en el presente y de la necesidad de nobleza en todos nuestras acciones y gestos. Que nada es por azar y que todos tenemos una responsabilidad para con el otro. Creo que hubo en ese ramo y por parte de don HHC la mejor lección de lo que representa la noción no de una buena enseñanza, sino de una gran formación, ésa que no queda en los libros y que se puede volcar en las disciplinas y áreas en las que uno desee explorar”. Teresa Wilms Montt
“El mundo de la historia cua

"...en cambio Herrera era... un hombre que te conversaba, te hablaba de miles de cosas, era muy culto, muy fino, te invitaba a su casa, te presentaba a su mujer, su familia. Tenía ritos en el almuerzo, que para uno que venía de una familia así, era importante ver ese orden, esos respetos. Además que él sabiendo que yo era pesado y que peleaba todas las clases con él, le contradecía todo, pero aún así me reconoció como su ayudante y me dio la oportunidad de hacer clases..."