18 noviembre, 2008

Hay cosas que nunca voy a entender

Hay cosas que nunca voy a entender, por ejemplo ¿Cuál es la definición correcta para el tan vilipendiado concepto "falta de respeto"? ¿En qué momento los profesores nos arrojamos el derecho de definición unilateral y consuetudinario? Obvio, no vaya a ser cosa que necesitemos alterar la definición a último minuto, como tantas otras cosas que alteramos sin asco.

El otro día un profesor joven (para más remate) emitía, cual dios del Olimpo, tajante su nuevo descubrimiento: "A esta niñita la anoté por estar durmiendo en clases y eso es, como todos sabemos, una falta de respeto".

Perdón, pero ¿en qué parte me perdí? Un bostezo es un reflejo y como tal, imposible de controlar ¿o es que el día de mañana vamos a considerar una falta de respeto cagar, mear o llorar? La niña en cuestión es una alumna de excelente promedio, que por este tipo de anotaciones se quedará sin graduación por orden de la santa inquisición del Liceo. ¿No se le ocurrió plantearse al profesor que tal vez, y digo solo tal vez, su clase era enferma de fome, o que quizás, y digo quizás, la niña tiene problemas más urgentes que existir solo para faltarle el respeto a él, que le impiden tener un sueño normal?

Suma y sigue. El otro día una profesora decía que las niñas del liceo eran flaites porque se ponían en el poleron que hacen para finalizar su enseñanza media, su sobrenombre y no su nombre y apellido, como seguramente lo hacían las niñas del barrio alto… Por supuesto, la decencia va en el apellido, los romanos tenían razón, la ignominia es lo peor, no importa la droga dura que por ser cara, solo afecta a estos sectores de clase alta, ni toda cosa que se pueda ocultar entre las 4 paredes de algun colegio de elite, porque al parecer, solo los pobres son noticia cuando se trata de hacer portada de una desgracia... Una de las profesoras jóvenes remató la frase diciendo que debían dejarlas a todas sin graduación. Dios mío, ¿en qué momento el sadismo se convirtió en un atributo casi monopólico del sector docente? ¿En qué universidad aprendieron a discriminar de forma tan eficiente? ¿En el ramo de humillación? ¿De abuso de poder? ¿O de manipulación asistida?.

Ya no quiero ser más docente, quiero dejar de tratar de hablar con las paredes, no quiero seguir sintiendo esta verguenza que me produce pertenecer a uno de los gremios más indecentes de la historia. Y claro, la exepcion hace la regla, aunque aveces buscarla, sea como buscar una aguja en un pajar.

06 noviembre, 2008


A veces me pregunto hasta qué punto es cierto que soy una cuerda deambulando en un mundo de locos. ¿Lo contrario no es lo mismo? Hay cosas que se me figuran insólitas, pero solo parecen serlo para mí. ¿No es así el mundo de los locos?

14 octubre, 2008

SIMCE

1. ¿Por qué se usa el mismo instrumento para evaluar a todos los alumnos y alumnas del país, sin considerar que algunas escuelas tienen alumnos con problemas de aprendizaje y a los cuales se les aplica una evaluación diferenciada?


R: Por un principio de equidad. Todos los alumnos deben lograr los objetivos del currículo nacional. La prueba SIMCE es una evaluación estandarizada, es decir, igual para todos los estudiantes, a nivel nacional. Mientras que la evaluación diferenciada es una modalidad especial de evaluación para ciertos niños, a nivel de aula. El país necesita saber el nivel alcanzado por todos sus alumnos sin hacer diferencias en cuanto a sus logros de aprendizaje, ni a su grupo socioeconómico. ¿Se imaginan pruebas para niños de distinto grupo socioeconómico? O bien, ¿pruebas para niños con altos niveles de logros y otras para niños de bajo rendimiento? Esto va contra la equidad, porque significaría discriminar, esperar menos de algunos niños. Lo que se quiere es calidad e igualdad para todos, es por esto que se usa un mismo instrumento.

07 octubre, 2008

Sin comentarios

Debería estar estudiando. Pero hay tantos que "debería" que no he cumplido…


En eso estaba cuando se me cruzó en la lectura lo siguiente:
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“Otra gran necesidad. Sabemos que el aprendizaje nemónico y verbalista ha hecho ya su época y ha cedido su sitio a la enseñanza racional; sabemos que ya no se concibe la escuela pasiva, con bancos para oír; que la escuela de hoy es activa, con aparatos para obrar; sabemos que el arte de la enseñanza no consiste hoy en dar o negar estimulantes a fin de que se produzcan las desfavorables consecuencias; sabemos también, por consiguiente, que lo que modifica al sujeto de la educación, o sea, lo que lo educa, son la realidad, sus propias reacciones (…) De modo, pues, que ya no educamos sino indirectamente; el niño se educa a sí mismo”

Si no hubiese estado leyendo “Seis Episodios de la Educación Chilena 1920-1965”, de Zemelman y Jara, pensaría que se trata del último discurso de ministerial. De hecho, es un discurso ministerial, pero de 1913; Darío Salas, ministro de Educación, en “Nuestra Educación y sus falencias”

Sin comentarios

02 septiembre, 2008

Discurso del Senador Barack Obama

Gracias, Iowa.

Se dijo que este día nunca llegaría.

Se dijo que estábamos demasiado alto

Se dijo que este país estaba demasiado dividido; demasiado desilusionado para unirse algún día y luchar por un propósito común.

Pero en esta noche de enero, -en este momento decisivo de la historia- ustedes han hecho lo que los cínicos dijeron que no podríamos hacer. Ustedes lograron lo que el estado de New Hampshire puede hacer en cinco días. Ustedes lograron lo que los Estados Unidos pueden hacer en este nuevo ano 2008. En las colas que daban la vuelta a las escuelas y a las iglesias, en pequeños pueblos y en grandes ciudades, se congregaron ustedes como demócratas, republicanos e independientes para ponerse de pie y afirmar que somos una nación; somos un pueblo; y nuestro tiempo para el cambio ha llegado.

Ustedes dijeron que ha llegado el tiempo de moverse más allá de la amargura, la mezquindad y la ira que han consumido a Washington; de acabar con la estrategia política que se centraba en la división en lugar de hacerlo en la suma – para construir una coalición para el cambio que se extienda a estados rojos y estados azules. Porque así es como ganaremos en noviembre, y así es como vamos a cumplir por fin los retos a los que nos enfrentamos como nación.

Estamos eligiendo la esperanza en lugar del miedo. Estamos eligiendo la unidad en lugar de la división, y enviando un poderoso mensaje que el cambio esta llegando a América.

Han dicho ustedes que ha llegado el momento de advertir a los grupos de presión que creen que su dinero y su influencia hablan mas fuerte que nuestras voces- que ellos no son los dueños del gobierno, nosotros somos sus dueños y estamos aquí para recuperarlo.

Ha llegado la hora de un Presidente que será honrado frente a las opciones y los retos que enfrentamos; que los escuchará y aprenderá de ustedes, incluso cuando no estemos de acuerdo; que no querrá decirles justamente lo que ustedes quieren oír, sino lo que ustedes necesitan saber. Y en New Hampshire, si ustedes me dan la misma oportunidad que Iowa me dio esta noche, yo seré ese presidente para los Estados Unidos.

Gracias.

Seré el Presidente que logre por fin una atención de la salud asequible y disponible para todos los estadounidenses de la misma forma en que amplié la atención de la salud en Illinois-reuniendo a demócratas y republicanos para ponernos manos a la obra.
Seré un Presidente que acabe con las desgravaciones fiscales para unas empresas que se llevan nuestros puestos de trabajo al extranjero y rebaje los impuestos a la clase media para poner ese dinero en los bolsillos de los trabajadores norteamericanos que lo merecen.

Seré un Presidente que aproveche el ingenio de los agricultores y los científicos y los empresarios para liberar esta nación de la tiranía del petróleo de una vez por todas.

Y seré un Presidente que termine con esta guerra en el Irak y finalmente traiga a nuestros soldados a casa, que restablezca nuestra posición moral; que entienda que el 11/9 no es
un medio de infundir temor para lograr votos, sino un desafío que debe unir a los Estados Unidos y al mundo contra las comunes amenazas del siglo XXI; comunes amenazas del terrorismo y las armas nucleares; el cambio climático y la pobreza; el genocidio y las enfermedades.

Esta noche estamos un paso más cerca de esa visión de los Estados Unidos gracias a lo que han hecho ustedes aquí, en Iowa. Por eso quisiera agradecer especialmente a los organizadores y los jefes de circunscripción, a los voluntarios y colaboradores que hicieron posible todo esto.

Y ya que me he puesto a “dar las gracias” creo que tiene sentido para mí dárselas al amor de mi vida, la roca de la familia Obama, la más cercana a lo largo de la campaña; gracias a Michelle Obama.

Yo se que no hicieron esto ustedes por mí. Ustedes hicieron esto porque ustedes creen tan profundamente en la idea más americana de todas- de que ante perspectivas imposibles, las personas que aman este país pueden cambiarlo.

Yo lo se- lo se porque, aunque esta noche pueda estar aquí yo nunca olvido que mi recorrido comenzó en las calles de Chicago haciendo lo que tantos de ustedes han hecho para esta campaña y todas las campañas aquí en Iowa- organizando, y trabajando, y luchando para que la vida de la gente sea un poquito mejor.

Se lo difícil que es. Supone falta de sueño, poca remuneración y muchos sacrificios.
Hay días decepcionantes, pero a veces, solo a veces, hay noches como ésta…
Una noche- una noche que dentro de unos años, cuando hayamos hecho los cambios en los que creemos; cuando más familias puedan permitirse ir al médico; cuando nuestros hijos- cuando Malia y Sasha y los hijos de ustedes-hereden un planeta que sea un poco mas limpio y seguro; cuando el mundo vea a Estados Unidos de otra manera, y los Estados Unidos se vean a sí mismos como una nación menos dividida y más unida; entonces ustedes podrán volver atrás la vista con orgullo y decir que éste fue el momento en que todo comenzó.

Este fue el momento en que lo improbable venció a lo que Washington decía que era inevitable.

Este fue el momento en que echamos abajo unas barreras que nos han dividido demasiado tiempo- cuando congregamos a las personas de todos los partidos y de todas las edades
en torno a una causa común; cuando por fin dimos a estadounidenses que nunca participaron en la política una razón para ponerse de pie y hacerlo.

Este fue el momento en que finalmente derrotamos a la política del miedo, de la duda y del cinismo; la política en que nos derribamos unos a otros en lugar de levantar este país.

Este fue el momento.

Dentro de unos anos, ustedes podrán volver la vista atrás y decir que este fue el momento- este fue el lugar- en que América recordó lo que significa tener esperanza.
Durante muchos meses se han reído de nosotros, nos han ridiculizado incluso por hablar de esperanza.

Pero siempre supimos que esperanza no es optimismo ciego. No es ignorar la enormidad de la tarea que tenemos por delante ni de los escollos que se interponen en nuestro camino. No es quedarse al margen o zafarse de las peleas. La esperanza es aquello que desde nuestro interior insiste, pese a todos los indicios en contra, que nos espera algo mejor si tenemos el coraje de intentar alcanzarlo, y de trabajar por ello, y de luchar por ello.

La esperanza es lo que vi en los ojos de esa chica de Cesar Rapids que trabaja de noche después de todo un día en la universidad y ni así logra pagar los cuidados médicos de su hermana enferma, una chica que sigue creyendo que este país le brindará la oportunidad de hacer realidad sus sueños.

12 agosto, 2008

REFLEXIONES SOBRE EL FIN DE CURSO


Todo análisis debe tratar de ser lo mas objetivo posible, sobretodo cuando pocas personas interfieren en el proceso que se analiza. Es muy fácil caer en los personalismos, en la adulación o la obsecuencia: esto lo aprendí en la universidad, aunque no era necesario pasar por ahí para deducir esto. Es un asunto de Perogrullo.

Lo que quiero decir es que es muy difícil analizar un curso, lo que se ha aprendido o no se ha aprendido, es muy difícil de separar de las opiniones que han dejado en nosotros aquellos quienes han sido los artífices de nuestro avance o involución: los profesores.

Y vaya que tenemos para dictar cátedra nosotros como inexpertos alumnos de primer año. Todos entramos con una imagen a esta universidad y hemos salido de este primer transe con otra bastante diferente, sobretodo los que tuvimos nuestra formación de pregrado en otras y otras muy diferentes instituciones superiores. Creo que la peor desilusión se la han llevado nuestros compañeros de intercambio.

Hemos aprendido empíricamente lo que plantea Giddens acerca de las instituciones que mantienen una fachada para cambiar por dentro, sin adaptarse a los cambios que se producen fuera. No hemos necesitado retrotraernos a nuestros lugares de trabajo para hacer ese desenmascaramiento del que tanto se nos habló, nos bastó con ir a clases: estas fueron el mejor laboratorio y nosotros nos asumimos como unos Mateos conejillos de indias. Asumamos que las culpas siempre se comparten.

Los seres humanos, sobretodo los profesores, somos muy buenos para evaluar al resto con una medida que jamás aplicaríamos con nosotros mismos; nacimos sin capacidad de autocritica. Sobretodo los profesores de historia. Nos gusta rodearnos de una gran parafernalia cuando se trata de dictar cátedra, tenemos una voz potente en la mayoría de los casos (aunque en el mio es mas bien chillona), una seguridad que no resiste análisis y un desplante escenográfico que bien se lo envidiaría cualquier actor consagrado o al menos asi lo creemos y quien trate de demostrarnos lo contrario lo hará en vano. Y eso es lo que esperamos de una clase, más show que contenido, aunque en esta oportunidad Moulan Rouche brillo por su ausencia.

Por eso debo reconocer que más allá de cualquier contenido socio antropológico, epistemológico o informático, lo que aprendí durante este semestre es cómo la cosa cándida, sin grandes aspavientos, que no levanta pasiones ni grandes debates, puede desarmarnos con su exceso de eficacia. Aprendí cómo debe desarrollarse un curso con excelencia, con meticulosidad, con la experticia que no dan los años de experiencia, ni los conocimientos académicos. Lo que hace la diferencia entre aquellos que se creen maestros y los que no buscan serlo pero que seguramente terminaran en eso; porque en el fondo en esto justamente consiste enseñar: en compartir conocimiento y no en arrojarlo desde pedestales que por mucha base que tengan, siempre terminan por aislar al maestro del alumno.

En resumen, más allá de la cosa tecnológica que puedo aprender en cualquier parte, aprendí (¿o más bien corrobore?) que el aprendizaje se comparte y se construye en conjunto, y que esa es la única forma de hacerlo significativamente.

¿Criticas?. Me es difícil proponerlas en un ámbito en el cual soy bastante neófita; el de la informática. Tal vez hasta el día de hoy no les de más importancia que la de un báculo en un viejo y sabio maestro de los fines del Medioevo, o sea: la herramienta fundamental con la cual podemos transformar el mundo; aun así, el viejo y desguañangado maestro sigue siendo lo fundamental

(1) Sería el colmo de la desvergüenza decir que más vale calidad que cantidad, que los resultados son los importantes y no el proceso, etc. cuando la verdad es una sola: ¡debo dejar de faltar a clases!, aunque no creo que esto inhabilite ninguna de las apreciaciones aquí vertidas

(2) En varios puntos me atrevo a hablar en plural porque sé que mis compañeros piensan, sino lo mismo, muy parecido a mi con respecto al curso de Informática Educativa y a los otros cursados en este primer semestre

07 agosto, 2008

TOP TEN


No se que le ve todo el mundo de top a trabajar en Providencia. Estoy aburrida de la siutiquería y arribismo de los profes que dicen "mira hasta donde hemos llegado", o "todos se mueren por trabajar acá", "que suerte la tuya".

No creo que sea un equivalente decir “Liceo emblemático=excelencia de profesores”. Al contrario: trabajar con cabros seleccionados, con los recursos más top, con bonos hasta porque te tiraste un peo, es re fácil, no le encuentro nada de halagador. Así hasta el más malo de los malos resulta que aparece y lo que es peor, se cree, un profesor decente. El ego viene añadido por concepto de ingreso, gratis y como regalo de liquidación.

Si ese es nuestro parámetro para medir lo top, perdónenme pero representamos un pobre reflejo de un país de idiotas. Para mí el merito esta en trabajar en lugares de riesgo social: ahí si que se miden los mejores.

Y no solo hacer el intento de trabajar, sino que por añaduría, obtener logros. Conseguir que un solo niño de escasos recursos logre encontrarle un sentido a su vida, al aprendizaje, que valore el conocimiento por si mismo y como solo como una herramienta de movilidad social, eso para mi sí que es ser top ten. De más esta decir qué pienso de los que permanecen toda una vida en ese sistema sin que el medio logre amodorrarlos, ni carcomerlos, ni mimetizarlos ni quitarle un centímetro de sus ganas, como al Tío Nun, hasta ahora para mi, maestro de maestros

21 julio, 2008

Promesas son Promesas, sobre todo cuando hablamos de Educación

Estos días he estado cuidando a mi sobrina de un mes. Nunca me han gustado los cabros chicos, por decirlo de una manera educada, pero con ella es diferente. Ella es un vestigio de mi mami, un pedacito que perdura integro reproduciendo miradas, sonrisas, gestos y olores, de una manera genéticamente perfecta.


Miraba sus rasgos impecables y ella me sostenía la mirada, sonriendo con esas muecas imprecisas de los recién nacidos. Dos días me demoré en que aprendiera a decir “agu”. No se a que edad es normal que las guaguas digan “agu”, palabra que parece tan nimia y superficial, pero que sin embargo esta tan llena de significado.

Mientras la miraba pensaba en que mis otros sobrinos aprendieron a leer y a nadar a los 2 años y medio. A los 5 manejaban a la perfección las cuatro operaciones matemáticas que yo apenas logré dominar en Enseñanza Media y podían mantener una conversación básica en ingles, al menos para pedir todo lo que quisieran en los Daty Free.

Nuevamente el recuerdo de mi madre asoma burlón, ella los crió hasta esa edad. Para hacerlos dormir les leía novelas de Edgar Allan Po, Tolstoi o Gardiel Poncela. Siempre me pregunté por qué no había hecho lo mismo con nosotras, que a esa misma edad andábamos sorbiéndonos los mocos, atrapando libélulas, domesticando sapos, llenas de mugre, comiendo cuanto bicho nos parecía apetitoso, en un campo que para nuestros cortos centímetros era el mundo en toda su extensión.

El asunto es que mientras pensaba en todo eso, esta cosa de 4 kilos me miraba y me decía “agu”. Entonces pensé: “Pequeña cosa, sobre mi cadáver tu entraras a una escuela. Aunque tenga que mover cielo, mar y tierra, tengo que lograr que las cosas cambien antes de que el sistema te llame de manera irreversible. Ninguna vieja culia te dirá que te calles, que no te pares, que no pienses ni que no te pongas plumas en las orejas si tienes ganas, ninguna vieja culia atentará contra el desarrollo de toda esa inteligencia que sale por esos ojitos de almendra”

No se cómo cumpliré la promesa, pero su “agu” categórico fue la respuesta a este pacto secreto que hemos sellado entre las dos.

17 julio, 2008

Se viene el estallido



¿Qué pasó entre María Música Sepúlveda y la Ministra de Educación, Mónica Jiménez de la Jara? Ocurre lo que pasa cuando tanto va el cántaro al agua: se rompe.
Si repetidamente la actitud es escudarse tras un cargo, tras un ministerio, tras las canas, tras la fuerza, tras lo que ustedes entiendan por el ejercicio del poder sobre otros, los excesos reiterados pueden pasar la cuenta. Y asumir que los menores de edad no tienen derechos civiles, por lo tanto, ellos "juegan" a manifestarse por una educación mejor, ellos "carretean" cuando salen en masa a decir basta, que ellos "no saben lo que quieren y lo que dicen" es no escuchar al otro, no validarlo en su calidad humana ni civil. Esa actitud proviene de - dizque - pedagogos y educadores que ahora tiritan pensando en todos los chicos que han humillado sostenidamente o en los alumnos que han apretado en silencio los puños aguantándose diversas formas de abuso decidirán no aguantar más, respondiendo con lo que tengan a mano. Me alegro, a ver si de una vez abandonan el púlpito y comienzan a interesarse en algo más que en representar su propia versión del monito mayor. Comprendan que ya nadie quiere seguirlos con esa actitud.


No nos confundamos. No cuestiono el reproche de quienes observan que sus paraderos se encuentran destrozados después de una manifestación estudiantil, por ejemplo. Sé que no todo el grupo de manifestantes se encuentra igualmente informados, comprometidos o motivados por ser más en esta sociedad. Pero me niego a condenar el origen y los objetivos de este movimiento de ninguna manera. Sólo poniendo atención al fin último coincidiremos en que es legítimo. También concordaremos en que es una lástima que menores de edad tengan que salir a las calles a gritar y patalear por algo que quizás a sus padres y sus profesores - de esos que hacen clases, no los del Colegio de Profesores, evidentemente - les corresponde. Y que crucificar a una chica de 14 años por volcar una jarra con agua ante tanto estrellarse contra el conducto regular, es no querer ver el fondo del asunto.

El baño con agua helada que María Música propinó a Mónica Jiménez - poética imagen, por lo demás - escapa a una acción de protesta regular, principalmente, porque vemos un paralelo entre el cuestionamiento a la autoridad y su cara más temida: la respuesta de alguien que sólo recibe un día tras otro un horrible "porque no". Es decir, no sólo no ofrecen argumento, sino que tampoco permiten que "el otro" se exprese.
¿Quién teme que estos arranques se repiten siguiendo el "modelo" de María Música? Profesores, sin duda, que no saben cómo controlar a un curso y los someten a anotaciones, ironías, palabras descalificadoras, acoso psicológico utilizando el poder que tienen sobre ellos. ¿Suena conocido? Sí, porque si los docentes que ejercen desde esa miseria humana pudieran funcionar como Ministros sobre un universo mayor, digamos todo el sistema educacional chileno, harían lo mismo que las autoridades de la cartera de Educación: echarían mano a las Fuerzas Especiales, los carros lanzaaguas, la represión y detención de menores, el cierre al diálogo en reiteradas ocasiones, la desatención hacia los problemas de los estudiantes. Porque no existe en una perspectiva fascista la posibilidad de cambio, a menos que sea propuesto por la persona que ostenta el poder. Y, sin duda, se despacharía desafortunadas declaraciones como estas perlas de sabiduría, que hoy pronunció la Ministra de Educación de Chile, Mónica Jiménez de la Jara, en Terra al ser informada que QUIZÁS María Música se ha manifestado desde hace 3 años:
"Yo le preguntaría qué pasó antes de la violencia. Qué pasó; porqué anda en la calle desde los 11 años; porqué ella se ha convertido en una activista desde los 11 años. ¿Es eso lo que esperamos de un niño de 11 años, que ande reclamando como decían ellos, hoy por las ballenas, mañana por la Ley General, pasado mañana por la causa mapuche."
Cuidado, señora Ministra. Las cosas han cambiado y ya no basta someter a personas en base a castigos y amenazas, ningunear sus causas o aplicar condescendencia como si se estuviera hablando de animalitos sin dueño. Mucho cuidado, porque aunque eso puede funcionar como tranquilizante en los círculos políticos convencionales en los que usted se mueve, eso también es violencia y el elástico de tanto estirarlo, se puede romper.
Para ver el episodio del agua entre aquí

12 julio, 2008

21 Gramos

Hoy día alguien me decía que el alma son unas hormonas que se evaporan cuando uno se muere, de ahí la baja de peso: 21 gramos. Mi padre se mataría de la risa, “¡que tontera, el alma no existe!”, diría categórico con esa postura absoluta que toma cuando se trata de cuestionar sus universales.

Cuando mi madre se murió y sonrió al hacerlo, como si más allá de su mirada estuviera viendo algo familiar, nosotros pensamos: "son sus muertos que vienen a buscarla". Mi padre, tan oportuno como siempre, nos terminó de aclarar: "¡Tonteras!, son reflejos de aquellos órganos que siguen irrigando sangre por algunos segundos, luego de que el corazón se para".

No sé cómo se las arregló mi mami para que nuestro padre se aguantara hasta los 10 años sin contarnos que el viejo pascuero no existía, ni el ángel de la guarda, ni la dulce compañía y que es más, había que desconfiar de cualquier tipo medio travestido que quisiera ampararnos sobre todo si era de noche. Y años más tarde nos soltó lo que tenía atragantado desde que fuimos naciendo: Dios no existe. Pero ya era demasiado tarde, mi mami, con todos sus años menos de escolaridad, resultó mejor oradora que el más capo de los sofistas. Creo que esa ha sido la peor derrota de mi padre: de sus ocho hijos ninguno salió ateo ni comunista.

Creo que tiene que haber un sentido. Un sentido para que te toque una familia y no otra, una razón para que la gente que siga siendo cotidiana en tu vida sea esa y no otra. Mi padre, el rey de los escépticos, dice que cuando yo comencé a hablar lo hacía en ingles (balbuceando claro está) y que le hablaba de lugares en los cuales era obvio nunca podría haber estado. Trataba de atribuirlo a la vez que me caí de los brazos de mi mami, casi recién nacida, y me saqué la chucha en el suelo de una micro. Pero ni el mismo quedaba totalmente convencido.

¿De dónde somos? ¿Hacia dónde nos dirigimos? La verdad no me importan tanto estos extremos, sino las preguntas que me acechan relativas al trozo que queda al medio, para las cuales muchas veces tampoco tengo respuestas... la mayoría de las veces.

10 julio, 2008

El sentido de las cosas

Estaba leyendo a Víctor Frankl. En muchas cosas concuerdo: sin un sentido todo propósito caduca, ¿Por qué con la vida iba a ser diferente? También entiendo que su diferencia con Sartre entre “buscar un sentido” y “descubrir el sentido” en cuanto a nuestras vidas se refiere, radica en que el primero es ateo y el segundo creyente. Para mí es solo una diferencia verbal. Aunque creo que para el creyente es más fácil pero menos profundo el camino, en cambio para el ateo, cada paso dado es una lucha librada consigo mismo, puesto que es mucho más fácil claudicar y darse por vencido sin ninguna promesa de ayuda externa.

Difícil e injusto homologar su experiencia vivida durante la Alemania Nazi, a cualquier otra, pero si aplicamos su tesis siquiátrica a nuestra cotidianidad, me hace sentido. A veces escogemos el camino más fácil, y sabiendo que es preciso cuidar los límites del poder que nos otorga el hecho de ser docentes, lo aplicamos sin ningún tipo de precaución ante los daños colaterales. Me sucede cuando estoy cansada, no del hecho de hacer clases, sino de tener que convivir con estructuras estresantes ante las cuales estamos en permanente oposición.

Hoy una gendarme de mi Liceo en tono de talla trató a una niña de tonta, delante de sus compañeras. La situación era de jolgorio y todas se rieron. La niña se indignó y le grito a la Sra. que qué se creía ella para tratarla así. Todos nos sorprendimos. La aludida en cuestión contestó que no le viniera a faltar el respeto; yo reafirmé a la Sra. con una amenaza y una anotación negativa para la alumna.

Sabía que era injusto, que la Sra. había usado su poder sobre la niña y que con justa razón ésta había reaccionado, pero tampoco estaba de acuerdo con que gritándole a la Sra. fuera a hacerle a entender cómo se estaba sintiendo. Ante una agresión estaba respondiendo con otra.

Mi reacción fue la peor de todas, la más cómoda, la más sin sentido. Diplomáticamente eché a la Sra. de la sala y le puse una anotación a la niña, ante lo cual esta inquirió… pero ¿por qué?. Mi respuesta fue: porque sí.

No quería detenerme en explicarle a ambas que opinaba de la situación; con gusto las habría mandado a las dos a la chucha por andar peleando por weas, pero claramente mi reacción fue sin sentido o desde una óptica de la pérdida del sentido: fui lo que toda mi vida he criticado en los demás profesores. ¿Tendrá esto alguna homologación con la pérdida de sentido y la alienación que plantea Frankl en su sicoterapia?.

Mi amiga P me dice que lo que más le aterra de esto de ser profe, es un día no reconocerse y haberse convertido en una vieja culia, que ha dejado de disfrutar y admirar lo que hace, para transformarse en un vil ser que cree que la enseñanza consiste en andar con un látigo, tratando de que las cabras no se escapen pal monte

Pero estoy banalizando en demasía pensamientos que fueron formulados de manera tan extraordinaria. Aunque ya hayan pasado más de 11 años de su muerte y muchos más desde que inventó la Logoterapia, sus palabras están más vigentes y suenan más hermosas que nunca

Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y después, enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros.

Tenemos que dejar de hacernos preguntas sobre el significado de la vida y, en vez de ello, pensar en nosotros como en seres a quienes la vida les inquiriera continua e incesantemente. Nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación, sino de una conducta y una actuación rectas.

En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo.

Los que estuvimos en campos de concentración recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos en número, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino.

Victor Frankl


05 julio, 2008

Ghandi, hablando de educación...

"No me sentía inclinado a enviarlos a la Indía, porque estimaba que los niños deben estar junto a sus padres. La educación que las criaturas absorben en un hogar normal, es imposible lograrla en cualquier otra parte, lejos de la familia. Por consiguiente, los mantuve a mi lado...."

"En cuanto a mis tres hijos, debo decir que jamás fueron a ninguna escuela pública, con excepción de la que yo improvisé en Sudáfrica para los hijos de los satyagrahis...."

"Si yo hubiera insistido para que se educaran en cualquier escuela pública, se habrían visto privados de la enseñanza que solamente proporciona la experiencia o el contacto constante con los padres. Yo jamás me hubiera librado de mi ansiedad respecto a su formación, y la educación artificiosa que habrían adquirido en Sudáfrica o en Inglaterra, les hubiera impedido comprender la sencillez y el espíritu servicial que hoy poseen...."

"Hoy conozco a muchos jóvenes de la misma edad que mis hijos, que han recibido educación académica. Y no creo que ninguno de ellos sea mejor que mis hijos, ni tampoco que éstos tengan mucho que aprender de aquellos..."

"Yo estoy satisfecho de haber proporcionado a mis hijos una educación que otros niños no pueden recibir, pues de haberles encarrilado por la vía académica les hubiera privado de la enseñanza objetiva sobre la libertad y del propio respeto que hoy poseen. Cuando hay que elegir entre la libertad y la instrucción, ¿quién es capaz de afirmar que lo primero no debe ser preferido mil veces a lo segundo?..."

"Los jóvenes a quienes visité, en 1920, en aquellas ciudades de la esclavitud- sus escuelas y colegios-, y a quienes aconsejé que era preferible ser analfabetos y picar piedra en bien de la libertad, que soportar las cadenas de la esclavitud a cambio de una educación literaria..."

"Con frecuencia me han planteado los amigos algunas interrogantes difíciles de definir. ¿Qué daño les hubiera hecho a mis hijos el recibir una educación académica? ¿Qué derechos tenía yo para cortarles las alas? ¿Por qué me tenía que interponer en su camino impidiendo que se graduasen y eligiesen la carrera que quisieran?...."

02 julio, 2008

Jean Paul Sartre

"El hombre nace libre, responsable y sin excusas"

25 junio, 2008

¿LOCE? ¿LGE? Buscando el problema a nivel teórico

Creo que no hay cosa que me guste más, aunque suene terriblemente fascista, que sentirme parte de una èlite que mira el mundo desde arriba, desde los costados o de donde sea, pero obviamente desde afuera. Parte de una elite que entiende que el problema de la educación no es el lucro ni la selección de alumnos. Un grupo afortunado que se ha asomado afuera de la caverna y ha visto el paisaje que la circunda por primera vez.

Si me preguntan de que espectro político soy, solo puedo responder: de este, de aquel que quiere y pelea porque todo el mundo pueda salir de la caverna y ver lo que yo veo a traves del conocimiento.

Lo siguiente es parte de aquello. T, espero tu opinión. Para que te pregunto si ubicas a Bergerd y Luckman: y vuelvo a decirte lo de la otra vez: ¿¿¿Cómo nunca antes me dejaste a mi tambièn mirar por la grieta hacia el exterior???? Caga¡¡¡, jejejeje. Te quiero ita, eres la mejor amiga del mundo.

Punto clave de esta discusión se centra en la actual crisis de la educación, que nosotros planteamos, basándonos en B y L, como un desfase entre la Institución y el individuo. ¿Es el individuo quien crea la institución o viceversa? ¿Por un lado el individuo adquiere la realidad que por otro lado está siendo producida por todos los individuos?.

Las pautas de conductas se han adquirido porque son el resultado de las acciones cotidianas de los hombres de una sociedad determinada, que externalizan sus acciones en una primera y segunda socialización. EL problema es que el comportamiento del ser humano cambia con el tiempo y esta sujeto a influencias externas, y esta externalización, que se ha habituado y transformado en institución, continua en el tiempo. En si misma, la Institución tiene su propia forma de control coercitivo, inexistente o tenue al principio pero que se vuelve más férreo mientras mas alejada se encuentre la institución de sus creadores originales cuyas acciones externalizaron a través de los distintos procesos de socialización: creemos que esta es la causa de la crisis actual de nuestro sistema educativo; el desfase entre individuo e institución es tal, que ya los medios coercitivos de control están siendo insuficientes para su legitimación por parte de los usuarios de la misma.

Para entender esta crisis o desfase, es importante comprender el proceso histórico en que se produjo su constitución. Durante gran parte del siglo XX, la idea de un Estado de Bienestar, primo en nuestro concepto de desarrollo-país, alcanzando por ende a las instituciones educativas. Era el estado quien debía velar por el desarrollo educativo.

De esta experiencia, se pasó radicalmente a la conformación de un Estado subsidiario que incluyó el proceso de municipalización de la educación pública desde 1980, la instauración de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE) en 1990 y la actual reforma educacional con los gobiernos de transición democrática.

Si analizamos esta historia, nos daremos cuenta que el proceso en nuestro país ha sido inverso: no se ha llegado a la construcción de la institucionalidad educativa por medio de un proceso de externalización de las conductas de los individuos en una determinada época, sino que se ha tratado de imponer ciertos tipos de acciones idealizadas, a través de Instituciones pensadas para ello.

¿Qué se piensa de la educación decimonónica?. En general que todo tiempo pasado fue mejor. La escasa elite que tenía acceso a la educación del siglo XIX había creado a través de la internalización de sus actos la escuela, principalmente explicada a través de lo que ha sido el Instituto Nacional.

Sin embargo, los proyectos desarrollados en el siglo XX no han nacido de un reflejo de la realidad vivida, sino que se han tratado de imponer como realidades ideales a alcanzar, tratando de producir una internalización forzada de las instituciones educativas. Es por eso que a través del tiempo los medios coercitivos se han vuelto más necesarios y aun así no están dando el resultado esperado, porque como dice ByL “solamente se requieren mecanismos de control adicionales cuando los procesos de institucionalización no llegan a cumplirse cabalmente”. Durante el periodo del régimen militar habían pocos canales a través de los cuales aflorara esta crisis, pero en el Chile de hoy, interconextado, transversal, en red, los jóvenes no son capaces de encajar ni aunque quisieran, en un tipo de escuela que no ha nacido de su propia habituación de experiencias, siéndoles muy difícil cumplir con los roles que las instituciones educativas esperan de ellos. Sin embargo “las instituciones están ahí, fuera de él, persistentes en su realidad, quiéralo o no: no puede hacerlas desaparecer a voluntad… La realidad objetiva de las instituciones no disminuye si el individuo no comprende el propósito o el modo de operar de aquéllas”, el problema estriba en que para el joven se esta tornando imposible la internalización de ellas.

Si analizamos los principios en que se funda la ley, no los encontramos tan alejados de las acciones que están externalizando los jóvenes en el Chile de hoy: en todos los sectores sociales la educación sigue siendo (o al menos pareciendo) un medio de movilidad social y cultural (Universalidad y Calidad de la Educación); existe un acuerdo tácito colectivo en que la educación es un derecho para todos (Equidad del sistema de enseñanza.); en que su creación y conducción debe darse a través de la participación de todos los sectores involucrados y la aceptación de la responsabilidad también de todos ellos (Participación y Responsabilidad), posibilitando las adecuaciones curriculares necesarias según la realidad de cada Unidad (Flexibilidad).

Detectado el problema en la incoherencia que se produce entre la habituación del joven y el marco teórico, que sí se encuentran en correlación y la institución educativa, cabría hacerse la peligrosa pregunta: ¿Cómo solucionar este desfase?

Consideramos una cuestión a lo menos intrincada plantearse este desafío porque la estructura más rígida al pensar en el cambio o la parte de la socialización menos cambiante en el tiempo es la institucionalización de la acción exteriorizada.

Como dice Morín, la escuela ve el conocimiento como un mero resultado cultural del pensamiento, dividida en compartimentos estancos, sin embargo, debe hacerse cargo de un conocimiento pertinente, que considere: el Contexto, lo Global, lo multidimensional, porque esta es la forma de externalizar del joven de hoy, que no son recogidas por la institucionalidad existente.

Como planteamos, el problema se reduce a la antigua institución educativa que se encuentra en plena vigencia, pero que representa otra realidad, la rígida del pensamiento positivista del siglo XIX, porque es de entender que las reformas que se han intentado implantar durante el siglo XX no lograron internalizarse en los jóvenes como proceso inverso. He ahí el problema de fondo: difícilmente la socialización secundaria podrá realizarse con éxito a través de estas instituciones arcaicas y desfasadas, por mucho que el marco legal sea el reflejo de la habituabilidad de los jóvenes chilenos del siglo XXI.

Detectado el problema pues, la solución parece mucho más compleja, ¿cómo logramos que la principal herramienta para llevar a buen término un proceso de socialización secundario adecuado según Berger y Luckman, sea coherente con la habituación de los jóvenes de hoy? O, en otras palabras, ¿cómo modernizamos esta institución que mantiene una imagen hacia fuera, pero cambia por dentro, encerrada como en una concha, según Giddens?

Difícil saberlo, al menos el desafío está planteado.

20 junio, 2008

“Todas las mañanas del mundo no vuelven nunca más” (Pascal Quignard)

Nada me seduce mas que la inteligencia o la virtud, que en el fondo son la misma cosa. Me estaba acordando de Saint Colombe y su viola de 7 cuerdas, los duraznos plisados de su mujer que venía a verlo a pesar de estar muerta, sus noches y sus días rendido al crepitar de la vela y al sonido de sus cuerdas ¿Se puede vivir una vida tan apasionada?

19 junio, 2008

En el Alma


"Bueno... yo no diré YO quiero estudiar… Porque es obvio que la mayoría de las niñas del liceo es lo que quiere... sino, no habrían tantas chicas de diferentes comunas en el Liceo, personalmente vivo en Lampa, me levanto a las 5.15 de la mañana para llegar a clases, porque en mi comuna no hay escuelas de calidad. Nosotras nos movilizamos por las generaciones futuras, porque no quiero que en unos años más sigan habiendo personas como yo que tienen que hacer más esfuerzo que otras, se que hay chic@s que se levantan aun mas temprano, que llegan aun mas tarde que yo y aun así siguen luchando, porque queremos que los que vienen puedan optar a una buena educación en su comuna al igual que los que viven en providencia o Santiago centro. No dejemos que nos pasen a llevar, y basta con esa mentalidad de que no se conseguirá nada..."

No pude evitarlo…me llegó al alma. Es un post dejado en el fotolog de mi liceo. Hace una semana más o menos estuve en la comisaria sacando a esta niña y otras que pasaron a fiscalía por tomarse el Liceo y la pude ver angustiada porque los pacos amenazaban con enviarla a un hogar de menores del Sename porque la mamá no podía venir de Lampa a sacarla.

La gente se olvida que fue una masa llamada gente, la misma que eligió a esos parlamentarios que hoy sus hijos tanto critican y que probablemente volverán a reelegir.

Me siento privilegiada en muchas cosas, pero sobretodo en haber tenido acceso a estudiar y no solo una vez. La falta de conocimiento es como estar ciego, sordo y mudo, tratando de vadear a la muchedumbre que ataca por todos lados. Lo que menos se merecen estos cabros es que los hagan soñar en vano.

17 junio, 2008

Mi acto de rebeldía

No me reconozco. Hoy día toda mi cobardía cagona intrínseca se quedó en mi dpto., porque si hubiese sido la misma de todos los días, no estaría escribiendo esto.

Martes, día de consejos de profesores, o sea, día de perdida de tiempo, pero hoy fue un día especial. Estaban todos los profesores, lo que hacía más de 50 personas en la sala, decidiendo si iban a paro parcial o paro total en contra de la LGE, en protesta por aquellos aspectos de la ley que según ellos, van contra la “dignidad” de los profesores.

La ida a paro se daba por hecho, eso no estaba en discusión. Lo más chistoso es que quien hacia de moderadora, era una profesora cuya mayor virtud aflora cuando esta en silencio, porque de lo contrario, continuamente esta tratando a las niñas de tontas, mediocres, que para qué estudian si no tienen neuronas, que son rotas, cochinas, que qué hacen en esta comuna, que este liceo no es para ellas y un largo etc. Pero, en fin: hoy estaba liderando la defensa de la dignidad del gremio.

Hubo muchos discursos, unas más largos que otros, unos más cagones que otros, pero ninguno haciendo un mea culpa. Luego vino la votación.

Justo en ese momento no se que me hizo levantar la voz y decir, a todos y cada uno de los que estaban ahí: “Yo me abstengo de votar porque no estoy de acuerdo con el paro, porque con o sin LGE, para mi el problema más urgente es la modificación del Estatuto Docente. La Educación sí es responsabilidad de los profesores” Cricricricricricricri

Que segundos más largos. Nadie dijo esta boca es mía. Estoy segura que las represalias se dejaran caer duras, por rompehuelgas y anti gremialista; pero bueno, esa es mi forma de apoyar al movimiento pingüino, porque estoy segura que tras el acto de hoy, fuerzas especiales de carabineros serán unas blancas palomas ante la furia que dejaran sentir estos dignos colegas. Porque son capaces de hecharle la culpa al Papa, antes de reconocer que ellos tienen algo que ver con el problema de la mala educación de este país.

Obviamente fui la única abstención con esos argumentos.

Debo aclarar que los profesores van a paro por algo que les atañe directamente (habilitación de títulos a no especialistas) y de pasada, aprovechan de apoyar a los estudiantes. Uno de mis colegas dijo: “No deberíamos meternos, esta Ley no toca directamente aspectos gremiales, la habilitación ya esta aprobada y el resto no tiene nada que ver con nosotros”

Perdón pero ¿La educación nada que ver con nosotros? Los resultados fueron: 12 abstenciones (sin ningún argumento), la mía con el argumento ya dicho, 15 paro parcial, 1 paro total. ¿El resto de los profesores? Justo cuando que había que votar partieron al baño, se acordaron que habían dejado las llaves puestas en el auto, que tenían que hacer una llamada urgente, etc. Juzgue por ud mismo.

14 junio, 2008

Mi punto de vista

Muchos docentes no estarán de acuerdo con los planteamientos que aquí expongo. No coincido con ellos, obviamente.

Durante los años que llevo haciendo clases, tanto en el sector privado como en el municipal, en sectores de alto riesgo social y en sectores considerados como clase medial alta, he visto la misma realidad: colegas que se esfuerzan, con verdadera vocación, porque la educación de este país mejore, la mayor de las veces a costa de su propio tiempo, indistintamente si son casados, solteros, con hijos o sin hijos y sin embargo, ninguna diferencia en la remuneración que reciben. Es más, he observado que muchos colegas que ni siquiera hacen clases, muchas veces ganan hasta el doble de aquellos que ponen todo su esfuerzo en ello.

¿Por qué? Porque nuestro sueldo aumenta cada dos años, estemos sentados calentando el asiendo o descuerándonos incluso a costa de nuestros propios recursos. La calidad de la educación no puede basarse solo en la vocación y sacrifico de unos cuantos profesores; es necesario que ésta calidad sea premiada para INCENTIVAR el alcance de ella y por lo tanto, el esfuerzo de todos los profesores en alcanzarla. No podemos dejar la calidad de la educación a las buenas intenciones de un prestigio que hace mucho nuestro gremio dejó de poseer.

Reflexión aparte me merece la inamovibilidad que se origina al querer despedir a un profesor que no cumple con sus funciones, inamovilidad que se produce por las normas que rigen los contratos indefinidos de aquellos que se desempeñan en el sector municipal (Estatuto Docente).

Es necesario poner estos temas en el debate que rodea a la discusión de la LGE, personalmente creo que sólo parte del problema se solucionaría con un cambio en la Legislación: es necesario atacar el problema de raíz: Estatuto Docente, Formación Académica y LOCE (legislación actualmente en vigencia).

¿Por qué no se hace esto? Porque ningún sector del espectro político, ni la izquierda extraparlamentaria, ni la concertación, ni la Alianza por Chile, está dispuesto a perder el voto electoral de aquellos que con mucha caradura, en la mayoría de las ocasiones, nos hacemos llamar “maestros” y es más, tenemos influencia sobre familias completas, lo que por cierto no debería prestarse para ser utilizado políticamente. No incluyo por cierto a aquellos docentes que, día a día, más allá de cualquier ley o salario, hacen clases pensando en el futuro de este país. Esto no debería ser: lo mejor debe ser incentivado y premiado, no juzgado con la misma moneda que lo mediocre, sobre todo si estamos hablando de quienes forman las bases fundamentales de nuestra sociedad.

¿Por qué los miles y miles de estudiantes no son escuchados? Porque ninguno de ellos votará en las próximas elecciones presidenciales, ni en las parlamentarias, y con la calidad de la educación cívica en este país, lo más probable es que un gran porcentaje no lo haga nunca, entonces “¿para qué tomar en cuenta a estos chiquillos?”. Aunque, valga aclarar, estar inscrito en los registros electorales no sea sinónimo de responsabilidad política, pareciera que a todo el mundo le convine que nuestros alumnos sepan lo menos posible


BAJAR TRABAJO I: Regulación, Incentivos y remuneraciones de los profesores en Chile

* Este estudio forma parte del Proyecto Alcance y Resultados de las Reformas Educativas en Argentina, Chile y Uruguay, Universidad de Stanford/BID.

13 junio, 2008

Abelardo y Eloisa o la tragedia del amor medieval

Después de la lluvia el aire olía a tierra mojada. Todavía corría aquel viento frío previo a la tormenta. El cielo estaba gris, ningún animalillo se asomaba por la floresta y el camino parecía hacerse eterno sobre el horizonte.


Abelardo se encerró aún más en su túnica y dispuso la partida. Se había refugiado del aguacero bajo un roble frondoso que se alzaba en medio del camino, a orillas de un riachuelo que ahora corría como un torrente.


Las botas de cuero no habían dejado traspasar la lluvia y, a pesar de la humedad y el frío, el agua no había penetrado sus ropas. Pensó en Eloisa. La imaginó al abrigo de un bracero, arropada con un chal, inmersa en sus bordados y sus pensamientos, rodeada de monjas y rosarios.


Mi pobre Eloisa, no sé cuál de los dos se lleva la peor parte de este calvario, si yo con mi condena de vagar eternamente, desterrado en esta libertad oprobiosa al saberme separado de ti, deshonrado, sin la gracia de Dios y con la iglesia sentenciándome, o tú, encerrada en la gracia divina, que más que el paraíso, ha de ser un infierno para tu intrépido espíritu.

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Eran tiempos de oscuridad. Los caminos habían sido abandonados,. Solo los vagabundos, los aventureros y los demonios se atrevían a cruzar las rutas que cientos de años antes habían transitado las imponentes legiones romanas. La maleza, como mala hierva, cubría cualquier huella dejada por los viajantes. Solo los muy avezados podían orientarse por aquellos parajes asolados por salvajes y rufianes. Los bosques se erguían dueños y señores del paisaje. Las grandes ciudades habían sido abandonadas a la gracia de dios, convirtiéndose en aldeas populosas y mal olientes. Era la época de las grandes invasiones bárbaras.


Cuando Abelardo llegó a París tenía 17 años. Se había levantado un día de su cama y agarrando su báculo, les había dicho a sus padres que se iba. A París. A la universidad. Besó a su madre y abrazó a su padre con cariño. Recogió sus pocas pertenencias, que en el fondo eran sólo libros: la Biblia, las confesiones de San Agustín y sus largas interpretaciones sobre la vida y el espíritu de las cosas. Más tarde se agregarían Averroes y Aristóteles.


No sabía muy bien que dirección tomar, ni que haría una vez llegado a aquel lugar desde el cual le llegaban remotas noticias. Había escuchado contar a los caminantes

que en aquella ciudad la gente se juntaba para leer los escritos de gente muy antigua, que podían acceder incluso a los textos originales de la Biblia. Que los sabios dictaban cátedras en las

escalinatas de los edificios, en las calles, en las Iglesias. Todo París bullía de conocimiento.


Afuera de las iglesias se juntan jóvenes guiados por viejos que aprenden la lengua de los gentiles, discuten cosas sin sentido, como el origen de la divina trinidad, si las plantas y los animales tienen espíritu. No se cansan nunca, nadie les gana en el arte de producir palabras


Aquellas noticias traídas de cuando en cuando fascinaban a Abelardo y, con el tiempo, sus ansias por conocer el mundo se habían transformado en una insistencia febril. Él quería saber. Saberlo todo

.

Desde pequeño le habían intrigado muchas cosas. ¿Dios los observaba todo el tiempo o sólo cuando dormían?. ¿Por qué las zanahorias crecían bajo tierra y no como las flores que nacían mostrando todo su esplendor?. ¿Existían más colores o sólo los él que veía hundirse en el horizonte de su campo?.


La noche en que llegó a París hacia mucho frío. El cielo presagiaba tormenta, adivinando el dolor que el conocimiento deseado habría de ocasionar a Abelardo. Caminó ansioso por las calles estrechas, como esperando encontrarse con los padres de la iglesia a cada vuelta de esquina.


La ciudad lucia oscura. La luna manteníase exiliada y todo animal nocturno, observaba desde su escondrijo el desarrollo de la vida. Las calles malolientes escondían a leprosos y vagabundos entre las sombras. La Catedral, imponente, se erguía como un presagio divino: Notre Damme. Nuestra Dama. Más alla el Mercado silencio entre las calles de tierra, y más allá aun, el río, el campo, el bosque, la lejanía, los territorios del mal


La tormenta se desató tremenda sobre las sombrías calles de París. Abelardo buscó refugio, pero ninguna puerta se abrió para aquel desarropado afuerino. Amaneció empapado, tiritando de frío en las escalinatas de una pequeña iglesia en las orillas del Sena. La fiebre lo había atacado por la noche y, como llevaba varios días sin comer, pronto cayó en un estado de semi-inconciencia. Veía a su madre que, llorando, le pedía volver y a su padre ordenándole regresar a sembrar los campos. De pronto, las imágenes desaparecieron y un anciano de largas y canas barbas se irguió enfrente de él.


Levántate Abelardo, tus días no terminan en la escalinata de una iglesia. Tienes una misión que cumplir, sólo pagando el costo con tu corazón podrás acceder al conocimiento que Dios te envía. Levántate. Abandonarse a la derrota es el peor de los pecados.


Ya no recordó nada más. Cuando despertó se encontraba acostado en una cama. Un fuego ardía en el centro de la habitación, sobre él, una tizana desprendía extraños olores. La habitación se encontraba casi en penumbras, sólo un par de velas iban dando forma a los objetos. No tenía fiebre y le habían puesto otra ropa. De pronto lo vio, mimetizado con una oscura esquina de la habitación. El viejo de sus delirios.



Continuará...

Me declaro anarquista

Tal vez me estoy poniendo vieja, pero NO. En realidad, creo que nunca pensé que ésta era la forma.

Puede sonar pedestre y vulgar pero, ¿nos estamos poniendo a la misma altura? ¿Así se logra una nueva sociedad? ¿Así otro mundo es posible?.

J. trabajó hace dos veranos supervisando la construcción de los paraderos transantiago, con 33° C de calor. Los obreros que ganaban el sueldo mínimo seguramente lo hacían bajo 37°. ¿Esta es la forma de esta niña de generar trabajo para paliar la cesantía? ¿Pensará que siempre estará mejor un papá trabajando en esas condiciones 8 horas diarias que sin trabajo?. No me funciona la lógica. Porque si se trata de romper cosas, para eso me voy al cerro Alvarado en la Dehesa, donde el dpto más barato cuesta 1 millón de dólares. Le podría dar los recorridos de micros que la “acercan” al lugar, aunque tampoco creo que ese sea el camino.

Me declaro anarquista, al menos por esta semana. De esos cuya fé era capaz de imaginar mundos maravillosos, no de los que aterrizaron los sueños adhiriendo a la violencia como una forma de presión.