Dejavu. Pensar que hubo una época en que hacíamos muchas de las cosas que ahora miramos a otros hacer por la ventana. Época en que no importaba tomar cervezas todo el día y mirar el cielo azul de Concón, subidos arriba del techo, sin mas futuro que el atardecer que vendría luego, sin mas dilemas que decidir quien el próximo en ir a comprar. Nada era importante y a la vez cada segundo era trascendental
30 mayo, 2008
Revival
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Estos viejos me tienen chata...
"En estos momentos estamos viviendo un cambio de paradigma, una transición entre una sociedad tecnológica a una sociedad informacional. Nunca antes el acceso al conocimiento ha estado al alcance de más personas; esto lleva a que el surgimiento de nuevos conocimientos no tenga que generarse necesariamente dentro de una elite cerrada. La educación se transforma por primera vez en una herramienta real para una mejor distribución del conocimiento y por ende del ingreso. La informática es una herramienta que les permite a los niños crear conocimiento (no solo adquirirlo). Esto ultimo esta ocurriendo en forma gradual e innata en los adolescentes, cuyos tipos de aprendizaje están mutando y reestructurándose. Los profesores en cambio, no solo no manejamos las TIC, sino que estamos quedando desplazados por este nuevo paradigma. Mientras no aprendamos a trabajar, a pensar y a planificar en red, difícilmente entraremos en contacto con nuestros alumnos. La retroalimentación de experiencias, más las lecturas sociológicas y antropológicas relativas a este nuevo paradigma nos pueden permitir participar en el debate, generando un análisis de nuestras propias experiencias en el aula".
Tengo que hacerme ver. Ya no puedo pensar objetivamente, no puedo dejar de pensar que los cabros son idiotas: ¿Cómo no se dan cuenta que todo su esfuerzo por demandar derechos que por cierto les corresponden, quedaran en nada con Lge o sin Lge, con lucro o sin lucro, porque el problema no esta ahí: el problema esta al inicio, cuando los que llegan a estudiar pedagogía no lo hacen por opción sino porque no les dio el puntaje para nada más y continúa cuando entran al aula y gustan del poder?. Se convierten en pequeños dictadores, pero no incorruptibles como Robespierre, sino mediocres como Cortes.
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28 mayo, 2008
Fuente: Andres Liberman
El tema de la calidad de la educación debe pasar necesariamente por un análisis muy detallado de lo que ocurre dentro de la sala de clases. El profesor y el alumno se unen en un proceso sumamente complejo que puede o no tener un resultado exitoso. Lo que se espera de los profesores en la sala de clases es entonces crucial.
Me gusta mucho la frase “you get what you pay for” (tú recibes lo que pagas), que es una forma de entender el hecho que los seres humanos responden a incentivos. Es interesante preguntarse pues ¿qué comportamiento se esperaría de los incentivos a los que se ven enfrentados los profesores? ¿Qué tipo de resultados sería deseable obtener? ¿Qué se puede hacer al respecto?
El Estatuto Docente, acordado en 1991 entre el Gobierno y el Colegio de Profesores, centralizó las decisiones sobre remuneraciones de los profesores del sistema municipal después de la liberalización total de principios de los 80. A muy grandes rasgos, y entre muchos otros detalles técnicos sobre los que no me considero experto (ver aquí), el Estatuto (i) fijó normas sobre cómo podrían ser contratados y (más importante) despedidos los profesores y (ii) fijó normas sobre cómo iba a ser remunerada la labor docente. En resumen, se hizo bastante dificil despedir a un profesor y el salario quedó fijado al tiempo de ejercicio de la profesión más que a variables de cumplimiento de objetivos. De esta manera, el Estatuto Docente fijó la estructura de inventivos a la que se ven enfrentados los profesores de educación básica y media.
En estricto rigor, el Estatuto vino también a saldar una deuda histórica con los docentes, quienes por largo tiempo vieron cómo sus sueldos reales descendieron a niveles francamente vergonzosos. Además. en los últimos años se ha agregado una compensación variable sujeta a una evaluación, pero esta evaluación parece ser poco transparente a la luz pública.
¿Qué comportamiento se puede esperar de una estructura de incentivos plana, que no premia el esfuerzo y que no castiga las faltas? Casi tautológicamente, el resultado esperable serían profesores vitalicios, inamovibles, poco motivados por perfeccionarse y poco propensos a innovar. También esperaríamos grupos de poder que defiendan estos privilegios (Colegio de Profesores) y una tremenda dificultad en la implementación de cambios. ¿Son estas observaciones coherentes con un sistema educacional de alta calidad? Creo que no.
Igual de importante que lo anterior es el hecho de que quienes están en el momento de decidir su carrera profesional observan esta estructura, y por lo tanto se produce una selección natural. ¿Quiénes postulan a pedagogía? Por un lado, los superhéroes: comprometidos, interesados y motivados, e indiferentes a sueldos planos. Por otro, quienes buscan una estructura de incentivos plana, que no premia el esfuerzo y que no castiga las faltas. ¿Es esto deseable? Probablemente, no. Mi inutición me dice que no podemos basar una política educacional en la buena voluntad de los profesores estrella. Además de que son escasos (están en la punta de la pirámide), es injusto no premiar su esfuerzo, pero más injusto aún es cohartar a priori el interés de quienes desean una carrera dinámica y vibrante, innovadora y con alto status, y no pueden encontrarlo en la pedagogía.
¿Qué sería deseable? Que se premie el esfuerzo. Que se valore la innovación por medio de una remuneración variable sujeta a metas (tema que involucra un análisis muy complejo, pero para lo que sí hay expertos en este país) y que se castigue con el despido a quienes incumplan. Que se exija un grado académico alto y se beque a los mejores alumnos interesados en pedagogía. Que se formen profesionales de alto nivel y viajen a pasantías de seis meses a los países más exitosos en materias educacionales.
Estas propuestas implican necesariamente re-diseñar el estatuto docente. Creo que, por lo menos, el tema debe ser incluido en las discusiones sobre mejora de la calidad. ¿Por qué no lo es? No dudo de la buena voluntad de los profesores, pero un tema tan serio como la educación no puede depender solamente de la buena voluntad.
fuente: Andres Liberman
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27 mayo, 2008
El camino corto
No se si la democracia será el mejor sistema de gobierno.
Muchos pueden pensar que para Pericles era fácil hablar de igualdad teniendo toda una sarta de esclavos que hacían el trabajo mientras él se dedicaba a pensar, pero están equivocados: no era fácil. No es fácil entender que para lo que uno es obvio y hasta lógico, para otros no lo sea. No es fácil entender que las personas vayan por ahí por la vida sin más preocupación que frugalidades.
No se si la democracia será el mejor sistema de gobierno, pero sí tengo la certeza que es el menos dañino. Las dictaduras siempre serán dictaduras, no importa si sus intensiones son buenas. Y de todas formas siempre la violencia es el camino más fácil.
En mi liceo y otros emblemáticos como el Lastarria y el Carmela, la votación mayoritaria fue por el paro indefinido y sin embargo los establecimientos fueron tomados, incluso por los mismos CCAA, pasándose a llevar la decisión de la mayoría. Hoy como profesora asesora me sentí desilusionada cuando las niñas me plantearon esa posibilidad, pero más que nada como profesora de Historia. ¿No he sido lo suficientemente fehaciente al hablar acerca de que la democracia debe ser un estilo de vida, una forma de plantearse en las relaciones con los demás, una manera de comer, de dormir, de soñar, de entender el mundo, de subirse a la micro?. La democracia debe ser vista como un dogma y como un credo, y ser practicada lo mas talibanamente posible.
Con estas pequeñas interpretaciones o justificaciones acerca de lo que le conviene a la “causa”, al “movimiento” (sí, vuelven a resurgir aquellas viejas palabras tan manoseadas en otra época) no estamos más que desvirtuando fines que pueden ser maravillosos si llegan a concretarse, pero no de esa manera. No por el camino corto. No por el atajo. El fin jamás debe justificar los medios.
Porque lo que ocurre en estas circunstancias en que declamamos democracia pero no la practicamos; cuando no entendemos lo que significa representación sino a nuestro antojo, cuando creemos que tenemos más razón que el resto, es en ese mismo instante en el cual nos transformamos en lo mismo que estamos combatiendo.
Hoy me sentí desalentada por un momento. ¿Cómo hacerles entender que la democracia no puede ser sólo cuando mi opción es mayoría?
"Tenemos por norma respetar la libertad, tanto en los asuntos públicos
como en las rivalidades diarias de unos con otros, sin enojarnos con
Pericles
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02 mayo, 2008
¿Contradicción biológica, incluso?
Es increíble la furia que uno tiene cuando es adolescente. En todas las épocas y en todos los lugares. No se si será el desorden hormonal propio de la edad (en parte creo que sí) o una cuestión de talibanismo en los principios que se da solo en la época de las espinillas, el chicle y el creer que uno tiene el monopolio de lo que es correcto.
¿Qué me deparará el destino? Difícil augurarlo, solo tengo la certeza que Carlos V será una alpargata al lad

Y aquí estoy. Tomando el metro como cualquier otro ser humano (bueno ya, el taxi), mirando a los cabros cómo rompen el kiosco del caballero de la plaza Italia. Sorprendiéndome con la poca cultura general de mis alumnos y, sin embargo, viendo SQP los días feriados, el 133 en el Mega visión y pensando en cómo debe haberse reído de mi Carlos V en su tumba.
El único de mi familia que no reniega de su pasado revolucionario es mi padre. Él sigue pensando que lo que una vez se trató de hacer con Allende todavía puede lograrse, y anda empujando a mis sobrinos a la calle en días de protesta estudiantil, los cuales lo miran desde sus notebook de última generación y le dicen “Ya Tata, más ratito”. Se emociona cuando habla Chávez (¡¡Chávez!!) y llora cuando ve a Evo Morales y dice: "Ese sí que es un verdadero Inca", otorgándole a la palabra connotaciones mesiánicas que nunca me imaginé pudiera tener.
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