30 marzo, 2008
Por estos tiempos, mi cantante y canción favorita: Enrique Bumburi "Sacame de aquí"
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22 marzo, 2008
Hutus y Tutsis, o cómo los Belgas civilizaron Ruanda
¿Cómo podemos seguir levantándonos en las mañanas, lavándonos los dientes, dejando correr el agua de la ducha? ¿Cómo podemos seguir riendo a carcajadas, yendo al trabajo, tomando la micro, el taxi, el metro? ¿Cómo podemos seguir respirando, comiendo, durmiendo, amando?.¿Cómo podemos seguir rezando sin caer aniquilados ante el peso de la culpa?

Han pasado más de 200 años desde la colonización de África y más de 50 desde la descolonización y sin embargo, en 1994 ocurrió una de las masacres más grandes de la era moderna: Los Hutus comenzaron a matar a los tutsis, empezando por el presidente. Para llevar a cabo el genocidio, los hutus utilizaban machetes. Un tutsi no se merecía el gasto de una bala.
Cualquiera denunciaba a su vecino, cualquiera agarraba un cuchillo y cobraba venganza por los cientos de años de esclavitud. No importaba que fueran sus hermanos, una misma raza, un mismo pueblo, una misma historia. Niños, mujeres, enfermos, ancianos, religiosos: mientras fuera tutsi, era un enemigo. ¿Cómo los reconocían después de años de mezcla racial?. En el documento de identidad oficial decía qué era cada cual: si tutsi o hutu. En Ruanda la genealogía se juzga por la línea paterna, por lo tanto en los casos de matrimonios mixtos, si el padre era hutu y la madre tutsi el niño no era concebido como meztiso, sino como hutu, en caso contrario, como tutsi, norma institucionalizada por los blanco antes de abandonar el poder.
En 1994, cuando estalló el conflicto, las fuerzas internacionales llegaron a Ruanda, pero sólo para evacuar a los ciudadanos blancos y devolverlos a sus países de origen, con órdenes de no intervención. Kofi Annan, futuro Secretario General de las Naciones Unidas, les ordenó mantenerse al margen y se ordenó la retirada de lo cascos azules, dejando a la población civil sin protección.
Grégoire Kayibanda


En octubre de 1990 el Frente Patriótico Ruandés, compuesto por exiliados tutsis expulsados del país por los hutus con el apoyo del ejército, invade Ruanda desde su vecino Uganda. En 1993 los dos países firman un acuerdo de paz y en Ruanda se crea un gobierno de transición compuesto por hutus y tutsis.
En 1994 las milicias hutus, llamadas Interahamwe, que habían adquirido formación militar en los Estados Unidos son entrenadas y equipadas por el ejército ruandés entre arengas y ánimos a la confrontación con los tutsis por parte de la Radio Televisión Libre de las Mil Colinas (RTLM) dirigida por las facciones hutus más extremas. Estos mensajes incidían en las diferencias que separaban a ambos grupos étnicos y, a medida que avanza el conflicto, los llamamientos a la confrontación y a la "caza del tutsi" se hicieron más explícitos, especialmente a partir del mes de abril en el que se hizo circular la historia de que la minoría tutsi planeaba un genocidio contra los hutus. a través del programa IMET, lo que coloca al país norteamericano del lado de la población tutsi y de Uganda. Sin considerar que por aquel entonces, Estados Unidos era el principal proveedor de armas del ejercito rwandés

En el momento del inicio de la matanza la milicia ruandesa estaba compuesta por 30.000 hombres (un miembro por cada diez familias) y organizados a lo largo del país con representantes en cada vecindario. El genocidio fue financiado, por lo menos en parte, con el dinero sacado de programas de ayuda internacionales, tales como la financiación proporcionada por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional bajo un Programa de Ajuste Estructural. Se estima que se gastaron 134 millones de dólares en la preparación del genocidio -- ya de por sí una de las naciones más pobres de la Tierra -- con unos 4,6 millones de dólares gastados sólo en machetes, azadas, hachas, cuchillos y martillos . Se estima que tal gasto permitió que uno de cada tres varones hutus tuviera un machete nuevo.
En abril de 1994 el asesinato del general Juvenal Habyarimana y el avance del Frente Patriótico Ruandés (hutus) desencadena una multitud de masacres en el país contra los tutsis obligando a un desplazamiento masivo de personas hacia campos de refugiados situados en la frontera con los países vecinos. Más de 800.000 personas fueron asesinada

Considerando todos los datos y testimonios que se poseen acerca del genocidio de Ruanda, hay que aclarar que éste no fue exactamente un genocidio de hutus por un lado contra tutsis, por otro, sino que una falange radical y mayoritaria de la etnia hutu fue la que preparó el aniquilamiento masivo tanto de tutsis como también de hutus moderados u opositores del régimen del Habyarima

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19 marzo, 2008
TOMEN¡¡¡¡¡¡¡
Hoy recibí los resultados de mi Evaluación Docente, de mano de las jefas, jefas de la comuna. Supongo que estos resultados, más haber sido elegida uno de los 8 mejores profesores de la RM, y tener la Excelencia Académica (1°Lugar Nacional), en los últimos años, no me hacen ser grossa ni la súper maestra.
Un profesor debe ser capaz de enseñar a sus alumnos respetando su propia diversidad. Y eso en nuestro país: No se hace. Acá los profesores enseñan a discriminar, a prejuzgar, a aprenderse las cosas de memoria y en definitiva a NO PENSAR o a que piensen lo que uno cree es lo correcto. Para todos esos viejos de mierda: METANSE LAS NORMAS Y LOS CONVENSIONALISMOS WEONES EN LA RAJA
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14 marzo, 2008
¿Cien años de Soledad o Cinco de Estupidez?
Hoy me tocó tomar la prueba de nivel de Lenguaje en el Liceo en un cuarto Medio. Era de un Clásico: Cien años de Soledad de GGM. Fue imposible no pensar en esa tarde que pasamos en el bar de la vieja coja con el PP, en ese rincón oscuro hundido en el subsuelo tomando cervezas toda la tarde y hablando de José Arcadio Buendía y Melquíades. Cada uno atragantandose por recordar cada episodio del libro.
Me sé de memoria el comienzo : “Muchos años más tarde, el Coronel Aureliano Buendía recordaría el día en que su padre lo llevó a conocer el hielo...” Y también como termina “Una familia condenada a Cien años de Soledad no tiene otra oportunidad sobre la tierra”. ¿Cómo no enamorarse de José Arcadio Buendía?. ¿Cómo no imaginárselo amarrado en el árbol del patio de la casa hablando en Latín?. ¿O ese día que descubrió que la tierra era redonda?
Una vez con la T, no me acuerdo en que bar, estuvimos también como porfiadas borrachas, discutiendo sobre las mariposas amarillas que veía ¿Fernanda?. Tengo mala memoria, muy mala memoria, pero de nuestras tantas tomateras existenciales, recuerdo esa: la cerveza, los cigarros, y las mariposas amarillas y Pilar Ternera y sus predicciones con los naipes y Ursula Iguarán bordando en la sala mientras vigilaba a Pietro Crespi.
Una historia sin parangón. Nadie puede ser la misma persona después de leer Cien Años de Soledad. Hay libros que marcan y éste, elevado a una categoría imposible de describir.
¿Y que hacen en el liceo?. Les preguntan cosas de memoria, términos pareados, completación de oraciones. ¡Dios!. Estuve pensando toda la tarde las cosas que escupiría en este blog contra esas tres enfermas mentales que le mataron la pasión por la lectura a toda una generación.
Sin contar lo que hicieron en 3ro medio con “La Divina Comedia”: les preguntaron de memoria los personajes que Dante ve en el infierno. ¿Cómo es posible? ¿Cómo?.
No. Pensé que iba a escribir un largo post acerca de estas pruebas que fueron tomadas hoy, se supone, en uno de los mejores colegios de Sgto. Pero no me sale nada. He quedado sin palabras. El nivel de estupidez humana me supera
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13 marzo, 2008
"La Vida Según Benito"
NO LO PUEDO CREER. ¿Me gusta?. No sé. Todos estos personajes habían cobrado vida con características propias en mi imaginación de adolescente hacia más de una década, bastante más para ser precisa y me resulta extraño ver al Sable, al Pera, la Deysi, personificados por actores, pero bueno, aquí esta y por supuesto no me la perderé: "El fin del Mundo según Benito: LA PELÍCULA". Sitio oficial
Demasiado Necesario (una de las clásicas)
No sé porque tengo que escribir esta columna. No soy periodista, no soy universitario, ni si quiera soy colegial. Soy, como diría mi padre, un vago. Para lo único que puede servir esta columna es para que en mi casa dejen de decírmelo. Me lo dicen todo el día. Ahora ya no les hago caso, camino por mi casa y hago mis sándwich de mermelada con mora escuchando música o viendo televisión. Es como una ceremonia. Si tuviera que recomendarle algo a alguien seria eso. Dejar que las cosas pasen alrededor mientras uno escucha buena música comiendo pan con mermelada de mora.
En el colegio saque buenas notas con la profesora de arte. Ella era muy buena conmigo, no podía compararse con las demás yeguas que me hacían clases. Parecía que en sus casas alguien les pegara antes de venir al colegio. Venian con cara de derrota. A veces me pregunto porque esa gente hace clases en vez de ir al siquiatra. Es como si se pusieran de acuerdo para contaminar a la sociedad desde temprano para después controlarla. Alguien debería hacer algo.
Hay tipos que sufren allá adentro y nadie los escucha. Gracias al cielo me di cuenta a tiempo de todo eso y ahora sé donde voy. Entre toda esa basura, por fin sé lo que quiero de mi vida. Yo voy a ser como Gustavo Ceratti o como el vocalista de massive attack. El nunca fue a la universidad, ni se vistió como su mama le decía. El vocalista de massive attack nunca hizo lo que la demás gente le dijo. Por eso ahora puede hacer videos con su señora que es la mas linda de todas las señoras y eso a el no le importa mucho porque para ser un tipo como el las cosas no tienen que importar demasiado a no ser que sean demasiado importantes. No se si me explico bien.
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11 marzo, 2008
La tiranía histórica
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Etiquetas: ahistórica, Teresa Wilms Montt
09 marzo, 2008
Para mis alumnos

Este post esta dedicado para MF y para cualquier otra alumna que de vueltas por aquí. Los profes somos a la educación como el caballo de Napoleón. Deben aprender a utilizarnos y de Uds. depende que la guerra contra la ignorancia, la discriminación, el abuso de poder y tantos otros males que atañen a nuestra educación, se acabe. Deben exigir CALIDAD. Pero no parándose en medio de la Alameda, ni rompiendo kioscos, ni tomándose el liceo.
La lucha debe hacerse en el Aula, frente a frente, dialogo a dialogo, en cada clase, sin alzar la voz cuando el maestro se sulfure, calmos, empleando las palabras como guillotinas, disparando con esa fuerza que solo tienen las palabras justas dichas en el momento preciso, esas que exterminan cualquier intento de mediocridad.
Ganada una batalla con esas armas, en vez de prender neumáticos en la Alameda, el triunfo se hace mucho más agradable. Se los aseguro.
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"¿De qué sirve el profesor?"
Umberto Eco
En el alud de artículos sobre el matonismo en la escuela he leído un episodio que, dentro de la esfera de la violencia, no definiría precisamente al máximo de la impertinencia... pero que se trata, sin embargo, de una impertinencia significativa. Relataba que un estudiante, para provocar a un profesor, le había dicho: "Disculpe, pero en la época de Internet, usted, ¿para qué sirve?"
El estudiante decía una verdad a medias, que, entre otros, los mismos profesores dicen desde hace por lo menos veinte años, y es que antes la escuela debía transmitir por cierto formación pero sobre todo nociones, desde las tablas en la primaria, cuál era la capital de Madagascar en la escuela media, hasta los hechos de la guerra de los treinta años en la secundaria. Con la aparición, no digo de Internet, sino de la televisión e incluso de la radio, y hasta con la del cine, gran parte de estas nociones empezaron a ser absorbidas por los niños en la esfera de la vida extraescolar.
De pequeño, mi padre no sabía que Hiroshima quedaba en Japón, que existía Guadalcanal, tenía una idea imprecisa de Dresde y sólo sabía de la India lo que había leído en Salgari. Yo, que soy de la época de la guerra, aprendí esas cosas de la radio y las noticias cotidianas, mientras que mis hijos han visto en la televisión los fiordos noruegos, el desierto de Gobi, cómo las abejas polinizan las flores, cómo era un Tyrannosaurus rex y finalmente un niño de hoy lo sabe todo sobre el ozono, sobre los koalas, sobre Irak y sobre Afganistán.
Tal vez, un niño de hoy no sepa qué son exactamente las células madre, pero las ha escuchado nombrar, mientras que en mi época de eso no hablaba siquiera la profesora de ciencias naturales. Entonces, ¿de qué sirven hoy los profesores? He dicho que el estudiante dijo una verdad a medias, porque ante todo un docente, además de informar, debe formar. Lo que hace que una clase sea una buena clase no es que se transmitan datos y datos, sino que se establezca un diálogo constante, una confrontación de opiniones, una discusión sobre lo que se aprende en la escuela y lo que viene de afuera. Es cierto que lo que ocurre en Irak lo dice la televisión, pero por qué algo ocurre siempre ahí, desde la época de la civilización mesopotámica, y no en Groenlandia, es algo que sólo lo puede decir la escuela.
Y si alguien objetase que a veces también hay personas autorizadas en Porta a Porta (programa televisivo italiano de análisis de temas de actualidad), es la escuela quien debe discutir Porta a Porta. Los medios de difusión masivos informan sobre muchas cosas y también transmiten valores, pero la escuela debe saber discutir la manera en la que los transmiten, y evaluar el tono y la fuerza de argumentación de lo que aparecen en diarios, revistas y televisión. Y además, hace falta verificar la información que transmiten los medios: por ejemplo, ¿quién sino un docente puede corregir la pronunciación errónea del inglés que cada uno cree haber aprendido de la televisión? Pero el estudiante no le estaba diciendo al profesor que ya no lo necesitaba porque ahora existían la radio y la televisión para decirle dónde está Tombuctú o lo que se discute sobre la fusión fría, es decir, no le estaba diciendo que su rol era cuestionado por discursos aislados, que circulan de manera casual y desordenado cada día en diversos medios –que sepamos mucho sobre Irak y poco sobre Siria depende de la buena o mala voluntad de Bush. El estudiante estaba diciéndole que hoy existe Internet, la Gran Madre de todas las enciclopedias, donde se puede encontrar Siria, la fusión fría, la guerra de los treinta años y la discusión infinita sobre el más alto de los números impares. Le estaba diciendo que la información que Internet pone a su disposición es inmensamente más amplia e incluso más profunda que aquella de la que dispone el profesor. Y omitía un punto importante: que Internet le dice "casi todo", salvo cómo buscar, filtrar, seleccionar, aceptar o rechazar toda esa información.
Almacenar nueva información, cuando se tiene buena memoria, es algo de lo que todo el mundo es capaz. Pero decidir qué es lo que vale la pena recordar y qué no es un arte sutil. Esa es la diferencia entre los que han cursado estudios regularmente (aunque sea mal) y los autodidactas (aunque sean geniales). El problema dramático es que por cierto a veces ni siquiera el profesor sabe enseñar el arte de la selección, al menos no en cada capítulo del saber. Pero por lo menos sabe que debería saberlo, y si no sabe dar instrucciones precisas sobre cómo seleccionar, por lo menos puede ofrecerse como ejemplo, mostrando a alguien que se esfuerza por comparar y juzgar cada vez todo aquello que Internet pone a su disposición. Y también puede poner cotidianamente en escena el intento de reorganizar sistemáticamente lo que Internet le transmite en orden alfabético, diciendo que existen Tamerlán y monocotiledóneas pero no la relación sistemática entre estas dos nociones.
El sentido de esa relación sólo puede ofrecerlo la escuela, y si no sabe cómo tendrá que equiparse para hacerlo. Si no es así, las tres I de Internet, Inglés e Instrucción seguirán siendo solamente la primera parte de un rebuzno de asno que no asciende al cielo.
L’Espresso (Distributed by The New York Times Syndicate)
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08 marzo, 2008
Manifiesto
"Es un proceso de reflexión que no tiene fin. Es importante estar informado acerca de las cuestiones socioeconómicas y políticas y de cómo funcionan. Sin embargo, aún es más importante que los profesores seamos conscientes de los prejuicios y las actitudes discriminatorias que tenemos nosotros mismos, como todas las personas. Todo profesor tiene la inexcusable responsabilidad personal de examinarse a sí mismo, ya que, si no se reconocen los propios prejuicios, éstos persistirán e influirán en una generación de jóvenes"
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07 marzo, 2008
Sobre la Interpretación de la Historia
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05 marzo, 2008
Sorry, no pude evitarlo. Es MUY BUENO
NO LEER PORQUE ES SECRETO SECRETOSO
Hoy comentaba que los escolares me hacen ruido visual y nunca, pero nunca encontré tan acertado no hacer clases a escolares. Sería como un Columbine, pero perpetrado por mí. Lo peor: en Viña, cerca de la Plaza de Viña hay MILES. Hoy pasé por ahí y me dio hasta rabia. Como una ira insólita. JAJAJAJA. Peor que con Sindrome Premenstrual.
JAJAJAJJAJAJA
Y luego vi a unas pokemonas en uniforme y me dio ataque.
Me he dado cuenta que no es el tema que sean rasca o flaite o no sé qué. Es la weá de que no representan nada. Pero nada de nada. Son como esos cromados que se les ponían a los autos en los '50. No tienen un motivo de ser, no ayudan estética ni funcionalmente. Son adornos. Vacíos. Y encima, feeeeeeeeeeos, po.
Y esa weá. ESA weá me empelota.
Tanto tiempo invertido sólo en ser el weón con el pelo más parado. No saber ni interesarse por nada.
ME ENFERMA LA ESTUPIDEZ HUMANA!!!! Y eso.
jajajaja
Insisto, el mundo se salvó de una intransigentísima profe.
TWM
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¿Cuándo los genios han sido parte de las "normas"?
Otra vez el laburo, la pega, el empleo, el trajín o como quiera que se llame a lo que uno hace gran parte de la vida para ganarse el sustento. Gracias a Dios, habemos algunos que amamos lo que hacemos, que no nos pensamos en otro oficio y que más allá del cheque de fin de mes, nos queda la satisfacción que estamos haciendo un intento, aunque sea pequeñito, aunque sea estéril, de cambiar el mundo. No nos importan los resultados, al menos no tanto como el hecho de saber que nos iremos al más allá con la conciencia de al menos haberlo intentado.
Y otra vez la tontera, la estupidez de tener que hacerles creer a los niños que si tienen el pelo fucsia, los pantalones abajo, aros que no estén necesariamente en las orejas, van a tener menor capacidad intelectual, porque en el fondo la discriminación va por ese lado. Uniformar, que nadie tenga su propia identidad porque lo contrario es un peligro. Enseñémosles a no pensar. Y me da furia no tener argumentos razonables para rebatirles más que el clásico “son las normas”.
El año pasado fue grande el costo de ir contra la mayoría de los profesores. No hay gremio más militar que el docente: todos se cuadran contra un mismo objetivo: los alumnos. O al menos la gran mayoría, para que vamos a generalizar. ¿O serán cosas de la comuna?. Hoy escuchaba en el ascensor a unas colegas que decían “¿Y viste a la fulanita del 3ro bla con el pelo rojo? ¡Parece payaso!. Mañana le dije que no la dejaría entrar a mi clase si venía igual!". Me dieron unas ganas de decirle “Sra. y Ud. ¿no se ha mirado al espejo?”
T dice que el problema soy yo: no se puede ser docente y ser antisocial al mismo tiempo. Pero es lo que hay. Creo que no existe nadie más antisistema que yo. El otro día en consejo le decía a una amiga: “Si Einstein estuviera vivo y trajera a su hija al liceo no lo dejarían entrar”. "¿Por qué?" me respondió. "Por la pinta po". Pensarían que es un hippie vagabundo, un vendedor ambulante, un temporero, un vendedor de helados, pero jamás pensarían que es el uno de los hombres más inteligentes que ha existido en la Historia.
Ayer se me acercó una niña de mi jefatura (4to) y me dijo que quería pedirme algo en privado. Me dijo que uno de sus nombres era Juana, que a ella no le gustaba y que si yo podía ponerla en la lista sólo con su otro nombre. "Por supuesto", le respondí. Hoy, para mi más absoluta sorpresa, una de las representantes de la represión en el liceo me dijo molesta. “Ud. no puede hacer eso, la niña se llama Juana y mala suerte. Que le reclame a la mamá o que vaya a
l registro civil y se cambié el nombre". Y volvió a poner con letras bien grandes en el libro JUANA. Parece que lo que hice fue peor que activar el Vesubio.
¿Es posible argumentar con alguien cuyo coeficiente intelectual es menos que limítrofe?. Sólo le falto decirme "¡Juana, Juana, se llama Juana, lero, lero!"
Gracias a Dios, antes de eso había tenido clases con la MF, la C, la N, la A y otras tantas personitas que hacen que valga la pena tener que cerrar la boca y guardarse el ¡¡¡ vieja concha e’ tu madre ándate a la chucha!!! bien adentro, sonreír, pedir disculpas, tomar el ascensor y salir corriendo como si la cosa fuera una pandemia
Y pucha que cuesta.
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